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  • Creemos en una reforma constitucional que consagre definitivamente en la República Dominicana un Estado democrático social de Derecho, fundado en la soberanía del pueblo, la libertad individual, la solidaridad y la justicia social.
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  • ¡Que vivan los trabajadores y trabajadoras de la República Dominicana!
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  • Definimos nuestra política exterior en base a los principios de la Carta de las Naciones Unidas y de la Organización de Estados Americanos. Fomentamos los valores de la paz, la solución armónica de las controversias y el multilateralismo.
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  • ¡Arriba la Patria! ¡Viva la República Dominicana! ¡E’Pá lante que Vamos!
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  • La bandera de la República Dominicana ondea por lo alto en el pabellón de las relaciones internacionales; y lo más importante es que en todas partes del mundo se nos mira con respeto, con afecto y con admiración.
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  • Que el crimen organizado, la delincuencia callejera y el narcotráfico reciban claro nuestro mensaje: ¡Aquí no pasarán! En la República Dominicana serán irremediablemente derrotados!
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  • La República Dominicana no puede aislarse del mundo. Nuestra política exterior tiene que ser activa y dinámica, como efectivamente lo viene siendo.
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  • Que el crimen organizado, la delincuencia callejera y el narcotráfico reciban claro nuestro mensaje: ¡Aquí no pasarán! En la República Dominicana serán irremediablemente derrotados!.
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  • Estamos conscientes que la lucha contra el crimen y el narcotráfico requiere de esfuerzos extraordinarios por parte de todos, del Gobierno y de la ciudadanía
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  • La sociedad dominicana reconoce el papel que desempeña la educación para apoyar el pleno desarrollo de niños, jóvenes y adultos; generar equidad; crear oportunidades múltiples y construir ciudadanía.
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  • ¡En la República Dominicana, definitivamente, ¡E’ Pa' lante Que Vamos!
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  • Así es este pueblo. Un pueblo alegre, optimista, entusiasta; y esa es la condición que nos da ánimo y nos impulsa siempre a enfrentar con éxito los graves problemas, las grandes dificultades y los inmensos desafíos que suelen obstruir el avance de los pueblos hacia la conquista de sus objetivos nacionales.
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  • Desde el inicio de nuestra gestión, hemos impulsado una activa y dinámica política exterior que nos ha llevado, por vez primera en nuestra historia, a todos los continentes del planeta
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  • Para coronar con éxito ese inmenso desafío que tenemos por delante, se hace imprescindible asegurar para los años por venir la continuidad del crecimiento económico y la estabilidad, al tiempo que aplicamos de manera consistente una estrategia nacional de reducción de pobreza.
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  • Esa nueva Constitución será garante de que a pesar de las diferencias políticas, ideológicas o religiosas que nos pudiesen separar, los dominicanos viviremos siempre en armonía, en paz, de manera civilizada y en base al respeto mutuo.
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  • Vamos a hacer de la República Dominicana una tierra de esperanza para los que sueñan con un mundo mejor.
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  • Los jóvenes de talento de la República Dominicana, aún los provenientes de familias humildes, tienen hoy la oportunidad de recorrer el mundo, aprendiendo todo el conocimiento que puede ser adquirido en materia de ciencia y tecnología para volver a la República Dominicana y prestar su concurso al esfuerzo de transformación nacional.
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  • En la República Dominicana, nadie va a desafiar la justicia. Nadie va a burlarse de la ley. Nadie va a retar al Estado democrático.
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  • El pueblo dominicano es un pueblo lleno de amor, de bondad y de nobleza, y un pueblo así estará siempre en condiciones de superar todos los obstáculos y vicisitudes que se le interpongan en el camino para la construcción de una sociedad más justa y más solidaria.
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  • Pues aquí en lo que creemos es en una Constitución que le transfiera poder a los ciudadanos; que los proteja de la soberbia, de la arrogancia y de los abusos del poder.
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  • Hoy he venido a cumplir mi promesa. Les pido que me acompañen. Que Subamos al Metro. Que Subamos al progreso.
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  • El gran talento joven dominicano necesita apoyo e incentivo. Nosotros se lo proporcionaremos.
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  • Esa activa política exterior ha contribuido al fortalecimiento de los lazos diplomáticos, a la atracción turística hacia nuestro país, la promoción de la inversión extranjera, el intercambio comercial y el incremento de los vínculos educativos, culturales, científicos y tecnológicos
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Tercer mandato presidencial (2008-2012)

Los últimos cuatro años de gestión del doctor Leonel Fernández, de 2008 a 2012, estuvieron basados en tres áreas fundamentales: manejo eficiente de la economía, construcción de grandes proyectos de infraestructura y sólidas relaciones internacionales.

El exmandatario consolidó sus iniciativas con miras al fortalecimiento institucional del país en sus estructuras internas y su vinculación a un esquema global como forma de potenciar su economía y sus posibilidades de desarrollo en todos los órdenes.

En lo concerniente al manejo de la economía, la gestión de Fernández logró que República Dominicana mantuviera la estabilidad y el crecimiento con una inflación controlada en medio de una crisis mundial sin precedentes, algo que llamó la atención de la comunidad internacional y lo hizo merecedor de múltiples reconocimientos. Paralelamente a esto, se buscó privilegiar el gasto social en aspectos como la educación, la salud, el acceso a agua potable y a la vivienda.

En esos últimos cuatro años se realizaron grandes proyectos de desarrollo que contribuyeron a la transformación, modernización y progreso del pueblo dominicano. Entre ellos cabe señalar la inauguración de la segunda línea del Metro de Santo Domingo, que aumentó el número de usuarios a cinco millones cada mes; la rehabilitación e inauguración de diversas carreteras en todo el territorio nacional, entre ellas el Boulevard Turístico del Atlántico, y la construcción de miles de viviendas para familias humildes de la República.

Durante este período se llevaron a cabo proyectos para modernizar y reformar el sistema de enseñanza y estímulo educativo. Entre ellos, se puso en ejecución un plan piloto de jornada extendida que benefició a 21 centros educativos a escala nacional, se instituyó el Premio al Mérito Estudiantil, se lanzó el Portal Multimedia llamado PIM-Aprende, se instalaron laboratorios de computadores y “Rincones Tecnológicos” en las escuelas públicas, así como centros tecnológicos comunitarios en diversos municipios del país ‒con el reconocimiento de la OIT de las Naciones Unidas‒ y centros de capacitación de informática a escala nacional.

En el ámbito de las relaciones exteriores, se logró establecer relaciones diplomáticas con 23 países, entre los cuales están, Jordania, San Vicente y las Granadinas, Emiratos Árabes Unidos, Reino de Camboya, Palestina, Montenegro, República de Turkmenistán, Mongolia, Irak, Indonesia, Sri Lanka y Afganistán. Durante este período, el país mantuvo su participación en diversas cumbres, sesiones de la Asamblea General de la ONU y reuniones ordinarias de jefes de Estado y fueron firmados y suscritos acuerdos internacionales. República Dominicana ingresó a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), se acreditó como miembro observador de la Unión Africana y entregó formalmente a las autoridades haitianas las modernas edificaciones de la Universidad Henry Christophe.

Como resultado del trabajo de una comisión técnica de juristas y el consenso mediante consultas populares, Fernández también logró en este mandato, la aprobación de una reforma sustancial a la Constitución de la República, la cual fue proclamada el 26 de enero de 2010.

Entre las principales innovaciones que contiene esta Constitución se destaca la inclusión del artículo 7, que define a República Dominicana como un Estado social y democrático de derecho, lo cual significa que se funda en el respeto de la dignidad humana, los derechos fundamentales, el trabajo, la soberanía popular y la separación e independencia de los poderes públicos.

Del mismo modo, esta reforma constitucional consagró derechos políticos de participación directa, tales como el referéndum y la iniciativa legislativa popular. También, otorgó mayores garantías constitucionales, tales como los procesos de amparo, hábeas corpus y hábeas data.

Así mismo, esta reforma incluyó la reducción de los poderes del presidente de la República y la ampliación de los del Congreso en materia presupuestaria y en el nombramiento de los miembros de la Cámara de Cuentas (anteriormente eran nombrados por el presidente de la República). Además, eliminó los poderes presidenciales de anular arbitrios municipales y llenar las vacantes de síndicos y regidores.

En el ámbito electoral, incluyó la unificación de las elecciones presidenciales, congresuales y municipales, y la separación de las funciones administrativas de la Junta Central Electoral de las funciones contenciosas del Tribunal Superior Electoral.

En cuanto al Poder Legislativo, aumentó el número de diputados 178 a 190, de los cuales siete representan a la comunidad dominicana residente en el exterior, se reforzaron las tareas fiscalizadoras de las dos cámaras legislativas y se estableció la rendición de cuentas anuales de los legisladores.

En lo que concierne al Poder Judicial, esta reforma constitucional incluyó la modernización de la justicia dominicana con la creación del Tribunal Constitucional, el Consejo del Poder Judicial y la jubilación del los jueces de la Suprema Corte de Justicia que superen los 75 años de edad.

En definitiva, esta reforma constitucional constituyó una revolución democrática institucional con la finalidad de generar las condiciones de desarrollo a través de un proceso de reingeniería institucional.