Objetivo No. 3
Garantizar el crecimiento económico mediante el relanzamiento y consolidación de los sectores agropecuarios, industrial, zonas francas y turismo

Garantizar el crecimiento económico mediante el relanzamiento y consolidación de los sectores agropecuarios, industrial, zonas francas y turismo

2.3.1 Sector agropecuario

La agropecuaria es uno de los principales sectores productivos de República Dominicana ya que, además de su importancia en la producción de alimentos para el consumidor local y la exportación, juega un papel extraordinario en la generación de divisas, creación de empleos productivos, reducción de la migración y pobreza rural y la conservación de los recursos naturales.

Uno de los grandes retos que enfrentan los gobiernos en la actualidad es mejorar la seguridad alimentaria de la población. La creciente demanda mundial y los efectos nocivos del cambio climático sobre la producción agropecuaria han renovado el interés por las políticas públicas para fomentar la disponibilidad, el acceso y el uso de los alimentos. Dado que la inseguridad alimentaria es resultado de múltiples causas, los esfuerzos por aliviarla han tomado también distintas formas, dando origen a una tipología de programas con características muy variadas.

Las crisis climáticas, principalmente las grandes sequias y las inundaciones, ponen cada día a más personas en los más bajos niveles de desnutrición; por tanto, se hace necesario que desde los gobiernos en todos los niveles se ponga en agenda el tema alimentario, buscando también alianzas estratégicas con todos los sectores que intervienen en el proceso de producción y comercialización de los alimentos.

En general, el nivel tecnológico agregado de la producción agropecuaria dominicana es bajo, con excepción de subsectores como la producción avícola y porcina, algunas frutas y hortalizas, cigarros, café de especialidad, cacao y banano orgánico y la existencia de productores de alto nivel tecnológico.

Es decir que existen subsectores con estructura empresarial y orientación a los mercados cuya tecnología es relativamente avanzada y otros de pequeña escala y limitada capacidad empresarial, mostrando estructura productiva una preponderancia de pequeños productores con limitadas capacidades en gestión de negocios.

Esta fragmentación ha reforzado los efectos de severas distorsiones en las políticas estatales que ocasionan rezagos tecnológicos significativos en el sector, y a pesar de estar disponibles en el país tecnologías modernas de producción, estas no han llegado al grueso de los productores.

Por otra parte, la liberación de los aranceles derivada de la globalización del comercio (OMC, RD-CAFTA, CARICOM, EPA) representa la principal amenaza para la actividad productiva nacional por estar el país en desventajas con los principales competidores en la aplicación de alternativas de protección como medidas sanitarias y fitosanitarias, barreras técnicas al comercio y calidad de la producción.

Asimismo, a pesar de su importancia en la macroeconomía del país, la asignación de recursos financieros presupuestario anual al sector ha ido disminuyendo sustancialmente en términos relativos.

La situación descrita ha limitado los procesos de investigación, adopción tecnológica, capacitación, extensión y, fundamentalmente, proveer servicios apropiados de mantenimiento, adquisición de equipos y maquinarias, equipamiento de laboratorios, construcción de pequeñas infraestructuras, producción y distribución de material de siembra y apoyos directos a los pequeños y medianos productores y productoras.

Resultados esperados

  • Un consejo nacional de agricultura representativo, comprometido e identificado con el sector, el país y las políticas del Gobierno.
  • Instituciones del sector con roles de organismos orientadores, facilitadores y promotores de las actividades agropecuarias.
  • Un sector productivo más integrado, concertado, orientado al cambio y al nuevo entorno agropecuario internacional.
  • Prosperidad y bienestar social para el pueblo dominicano mediante la creación de empleos, generación de divisas, seguridad alimentaria, entre otros beneficios.

INICIATIVAS SECTOR AGROPECUARIO

  • Estimular la innovación, investigación, generación y transferencia de tecnologías, y promover su validación para elevar la competitividad del sector con el apoyo de instancias como CONIAF, IDIAF, IIBI, CEDAF, JAD, entre otras.
  • Apoyar la formación y capacitación de los recursos humanos en el sector.
  • Incrementar y fortalecer las cadenas o clúster productivos.
  • Implementar un modelo de extensión agropecuaria, organización rural y protección fito-zoosanitaria para impulsar el desarrollo tecnológico del sector
    agropecuario.
  • Incentivar la creación de empresas privadas para la prestación de servicios de extensión agropecuaria al Ministerio de Agricultura.
  • Promover políticas orientadas a incentivar el relevo generacional del sector (productoras, productores, técnicos y profesionales) que incluya formación y
    capacitación.
  • Establecer una política para involucrar a la mujer rural y la familia a las actividades productivas agropecuarias.
  • Desarrollo del programa «Agroseguro» para apoyar a los pequeños y medianos productores, a través de la garantía, mitigando las pérdidas causadas por
    eventos climáticos y biológicos.
  • Desarrollo del programa «Seamos Productivos», con el propósito de generar oportunidades de capacitación técnica que permita que los productores y sus
    familias se inserten en el mundo productivo y así mejorar la calidad.
  • Desarrollo del «Programa de Innovación en Alimentos»: Diseñar proyectos de inversión en componentes tales como desarrollo agrícola, agroindustrial y pecuario
  • Reestructuración del Consejo Nacional de Agricultura y los consejos regionales.
  • Lograr la representación del sector en los organismos de políticas económicas (Junta Monetaria, Consejo Económico y Social).
  • Intercambios tecnológicos con centros educativos nacionales y extranjeros.
  • Gestionar la aprobación de una nueva ley de aguas, que modifique la Ley núm. 5852-62, sobre Dominio de Aguas Terrestres y Distribución de las A-
    guas Públicas.
  • Promover la revisión del DR-CAFTA en condiciones más favorables para nuestros productores.
  • Reforzar la modernización y eficientización de los servicios de sanidad e inocuidad agroalimentaria, mediante la articulación de los organismos pertinentes.
  • Apoyo estatal a la tasa de interés y el Seguro Agropecuario para Pequeños y Medianos Productores.
  • Promoción de cultivos orgánicos certificados y cadenas productivas o clústeres (frutales y vegetales, entre otros).
  • Reconstrucción del puerto de Manzanillo.
  • Formalización de las exenciones fiscales y tributarias de la agropecuaria.
  • Establecer un programa de construcción y mantenimiento de pozos tubulares y lagunas en zonas de escasa pluviometría.
  • Impulsar el desarrollo de una flota pesquera y la capacitación de los pescadores.
  • Programa de construcción pequeñas obras rurales y compuertas en los canales de riego.
  • Construcción de infraestructura para manejo post-cosecha de café, cacao,entre otros.

2.3.2 Sector industrial: Contexto macroeconómico

El comportamiento y desarrollo del sector industrial nacional ha dependido, en gran medida, del entorno macroeconómico imperante y de la implementación de políticas fiscales y monetarias que han tenido diversos efectos sobre él. El ritmo de crecimiento por encima del promedio de las últimas dos décadas ha impulsado la demanda interna y la producción del sector manufacturero doméstico, mientras la política fiscal ha contribuido a sostener la demanda agregada, impulsando el crecimiento de la producción manufacturera, y la política monetaria centrada en estabilidad ha provocado una elevada tasa de interés real restringiendo los créditos dirigidos a la producción y a la industria. Dicho esto, es importante destacar que la estabilidad general del entorno macroeconómico ha permitido reducir el nivel de incertidumbre y crear un marco favorable para la inversión, identificándose con esto que, mientras la política fiscal y la dinámica de la demanda agregada han apoyado el crecimiento del sector manufacturero, la política monetaria actuó en sentido inverso.

Un ejemplo palpable de estos efectos se visualiza dentro del subsector industrial de manufactura: la actividad manufacturera se identifica como la actividad con mayor participación en el producto interno bruto del país; sin embargo, el crecimiento se ha visto restringido, pasando de 24 % en 1992 a 13.6 % para el año 2016. Comparando con otros países, se observa que para la región de Latinoamérica y el Caribe la tasa de participación es de 24.1 % en los países de ingreso medio-alto. Para el sur de Asia es de 25.3 %.

Características estructurales de la industria dominicana

República Dominicana cuenta con aproximadamente 8,787 industrias que conforman el sector industrial nacional, de las cuales 474 corresponden al rubro de zonas francas, donde se aprecia una importante presencia de textiles y tabaco; mientras que gran parte de las empresas manufactureras locales están ubicadas en la división de alimentos y bebidas (17 %), actividades de impresión (16 %), químicos (11%), muebles y colchones (8%), lo que constituye el 52%; de estos, la mayoría se encuentra en la zona metropolitana, donde más del 29 % es microempresa, de acuerdo con el Censo Industrial del año 2015, manejando la Clasificación Industrial Internacional (CIIU).

Por su parte, el Banco Central de la República Dominicana clasifica las actividades de la industria nacional en cuatro ramas: alimentos, elaboración de bebidas y productos del tabaco, refinación de petróleo y químicos, y otras manufacturas. Entre 2007 y 2016, se observa que la industria de alimentos presenta un elevado porcentaje dentro del sector, cuya participación creció desde 30.6 % en 2007, hasta 37.7 % en 2016, mientras la categoría de «otras industrias» declinó desde 46.7 hasta 42.6 %. Ambas constituyen entre el 75 y el 80 % de toda la producción, siendo el resto para la elaboración de bebidas y productos de tabaco, y refinación de petróleo y químicos.

Examinando la producción total del sector, es importante descomponer la producción manufacturera por sus dos sectores de origen; para el año 2016, la industria local, representaba el 76 % de la producción y la de zonas francas tan solo el 24 %.

Cabe destacar que durante el contexto de la crisis financiera entre 2003 y 2004, la productividad y empleo de las zonas francas recibió un impulso adicional debido a la intensa devaluación del peso. Esto mejoró la capacidad de competir de los precios de producción exportables, haciendo crecer la producción y las exportaciones de zonas francas, y a su vez, la crisis debilitó la producción manufacturera local por la fuerte caída en la demanda, la actividad económica y el empleo.

Para el año 2005, en el período poscrisis, las exportaciones de zonas francas se diversificaban y se recuperaban, haciendo que la producción se expandiera a un ritmo superior al de la producción de la industria local. Entre 2010 y 2016, el valor real de la producción de zonas francas creció a una tasa media anual de 5.2 % comparado con el de la industria local, que lo hizo a razón de 4.2 % por año.

Productividad y empleo

En cuanto al empleo, entre 2000 y 2016, el empleo total en manufacturas se redujo en más de 77,000 puestos, pasando desde 510,000 hasta 433,000 la pérdida de participación de las manufacturas en la producción total, acompañado de una reducción no solo de la participación del empleo manufacturero en el total, sino, de una caída en el número de personas ocupadas en la actividad. De los más de 77,000 puestos de trabajo perdidos en el período 2000-2016, casi 70 % (algo menos de 53,600 puestos) fue en zonas francas, y poco más de 30 % (casi 23,700) fue en la industria nacional.

La pérdida de puestos de trabajo fue más acelerada en zonas francas que en la industria local, lo que hizo que el peso del empleo respecto al empleo total en la actividad de la industria local subiera, y que el de las zonas francas declinara, provocando así que la participación del empleo en las manufacturas cayera desde 17 % hasta menos de 10 %.

En cuanto al género, en la economía en su conjunto se observa que el porcentaje de mujeres ocupadas respecto al total de la población en la misma situación se incrementó, si bien lo hizo de forma moderada, al pasar de 33.6 % hasta 37.3 %. En 2000, por cada 100 hombres ocupados en la economía, había 50 mujeres en la misma situación. En 2016, esa proporción había subido hasta casi 60. En contraste, en las actividades manufactureras, este indicador cayó desde 61 hasta 43. Para las manufacturas, la fuerza de trabajo ocupada se ha masculinizado, al incrementarse la participación de los hombres en el empleo total desde 62 % en 2000 hasta casi 70 % en 2016.

Exportaciones

Datos del Banco Central indican que en esta década, las exportaciones nacionales de bienes industriales han permanecido estancadas en poco menos de $2,000 millones de dólares (aunque entre 2011 y 2012 se expandieron, pero volvieron a retroceder posteriormente), mientras las de zonas francas han crecido moderadamente: pasaron desde poco más de $4,000 millones de dólares en 2010 a $5,300 millones en 2016. Esto hizo que ese sector mantuviera su dominio sobre oferta exportable de manufacturas. En promedio entre 2014 y 2016, estas explicaron el 71 % del valor exportado total de productos industriales. Los de mayor peso fueron equipos médicos y quirúrgicos (17.1 %) y las confecciones textiles (16.3 %). Otros rubros importantes fueron productos eléctricos (10.1 %), cigarros (8.8 %) y calzados (6.0 %). En contraste, las exportaciones de productos industriales bajo el régimen nacional, que explicaron el 29 % de las exportaciones totales entre 2014 y 2016, están mucho más diversificadas. La encabeza «otros productos industriales» con 13.2 % del total. El resto de los productos representa, individualmente, bajos porcentajes del total.
Destacan el azúcar, con 1.7 %; los productos químicos, con 1.5 %, y el cemento gris, con 1.2 %. Otros destacados fueron cemento, ron, productos alimenticios, plásticos y varillas.

Políticas industriales actuales

La industrialización por sustitución de importaciones (ISI), como política de intervención estatal para promover el desarrollo industrial en República Dominicana no generó los resultados esperados, como en el caso de otros países que también la aplicaron. Esto confirma la importancia de considerar el entorno institucional y el funcionamiento del Estado, a la hora de evaluar los modelos de programas, políticos y estrategias exitosas.

Los modelos de Corea del Sur y Singapur, que, aunque resultan difícilmente replicables en los actuales momentos, sirven para evidenciar cómo una política industrial para la sustitución de importaciones (ISI), aplicada también por los países de América Latina incluyendo a República Dominicana, condujo a resultados diferentes. En el caso dominicano, contrario a otros que hoy se toman como buenas prácticas, la política ISI no requirió desarrollo exportador, por lo que no hubo escalamiento tecnológico de la producción, ni intervenciones o subsidios estatales para apoyar la internacionalización de las industrias nacionales y sus productos. Por tanto, vale reparar no solo en cuáles políticas o instrumentos han desplegado países exitosos, sino en cómo han implementado dichas herramientas para lograr mayor productividad, mejorar la calidad de los empleos y llegar a más mercados.

Dentro de las iniciativas y medidas de política más significativas para la industria manufacturera se identifican: la implementación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Centroamérica (DR-CAFTA) y su instrumento de respuesta, el Plan Nacional de Competitividad Sistémica, del que deriva la propuesta de política industrial que recoge la Ley núm. 392-07, sobre Competitividad e Innovación Industrial, que crea PROINDUSTRIA. Entre los años 2005-2017 se han desarrollado documentos e instrumentos legales desarrollados que apuntan a la adopción de una política de apoyo a la industria para enfrentar los desafíos de apertura comercial y el libre comercio enfocada en la asociatividad y la promoción de exportaciones. Esto sumado a que entre los años 2009 y 2011 se suspendió la aplicación de los incentivos y facilidades que ofrecía la llamada Ley de Proindustria, hacen difícil evaluar el impacto del conjunto de medidas establecidas.

La eficiencia del mercado industrial, por su parte, es medido por la adopción de estrategia basada en velocidad y flexibilidad para responder a los mercados internacionales. Sin embargo, las piezas complementarias: financiamiento y seguro para las exportaciones, apoyo a la calidad y regulación de la competencia en el mercado, demoraron muchos años más en instalarse.

Tabla-2 Intervenciones vigentes en República Dominicana y políticas de desarrollo productivo (PDP)Esta clasificación de políticas de desarrollo productivo revela que la intervención de mercado son las preferidas a pesar de que su adopción exige instituciones fuertes y de mayores capacidades de la administración para su adecuada supervisión. Las fallas de mercado hacen necesario el requerimiento constante de exenciones fiscales, pero un análisis de las trabas encontradas orienta mejor sobre cuáles son las debilidades estructurales del mercado (financiamiento, energía eléctrica, competencia desleal), las cuales no se corrigen mediante exenciones fiscales. Por tanto, no sorprende que las intervenciones diseñadas no hayan contribuido de manera significativa al aumento de la productividad, las exportaciones y la diversificación de la industria.

INICIATIVAS SECTOR INDUSTRIAL

  • Estimular el acceso al financiamiento a largo plazo, seguros y garantías para los exportadores, para lograr la internacionalización de las empresas industriales.
  • Incentivar la modernización e innovación industrial, mediante el financiamiento blando para maquinarias y bienes de capital.
  • Crear una campaña nacional de comunicaciones y reconocimiento de marcas para estimular la demanda de bienes industriales nacionales.
  • Crear alianzas interinstitucionales de apoyo para el desarrollo y expansión de las cadenas de valor establecidas que suministran insumos para el resto de la industria.
  • Establecer un programa de acompañamiento para clústeres de productores MIPYMES para mejorar la capacidad de las empresas nacionales para producir bienes y servicios.
  • Incentivar los proyectos de innovación y desarrollo de productos, mediante la creación de fondos para subsidiar los costos en diversas certificaciones de calidad, así como la transferencia de conocimiento mediante la alianza con instituciones académicas.
  • Revisar y reforzar el marco regulatorio incluyendo estímulos a las exportaciones no discriminatorios entre industrias, facilidades y exenciones fiscales para la compra de productos e insumos locales y facilidades para el remozamiento de maquinarias y equipos.

2.3.3 Sector turismo

Importancia del turismo a nivel global y nacional

En las últimas décadas, el turismo ha experimentado un continuo crecimiento y diversificación, hasta posicionarse como uno de los sectores económicos que crecen con mayor rapidez en todo el mundo. A escala global guarda una estrecha relación con el desarrollo que presentan los países que marcan los más altos índices con presencia de turistas, transformado la industria en un motor clave del progreso socioeconómico.

De acuerdo con los datos más recientes de la Organización Mundial del Turismo (UNWTO), la llegada de turistas internacionales de 674 millones en el año 2000 pasó a 1,235 millones en 2016. De igual modo, las ganancias por turismo internacional obtenidos por los destinos de todo el mundo tuvieron un valor superior a los $2,000 billones de dólares. Para 2016 el turismo internacional representó el 7 % de las exportaciones mundiales de bienes y servicios, tras subir un punto porcentual desde el 6 % en 2015. De modo que el turismo ha crecido con mayor rapidez que el comercio mundial durante los últimos cinco años. Como categoría mundial de exportación, el turismo ocupa el tercer puesto, tan solo por detrás de productos químicos y de combustibles, y por delante de la industria automotriz y de productos alimenticios. En muchos países en desarrollo, como República Dominicana, el turismo es la principal categoría de exportaciones.

El turismo nacional exhibe hoy un robusto crecimiento que se evidencia en la creciente llegada de turistas, en el importante ingreso de divisas que genera esta actividad económica y en su consolidación como una de las principales fuentes de empleo del país. Este sector ha entrado en una etapa de madurez, manteniendo importantes cotas de crecimiento fruto de un favorable clima de inversión, un sano crecimiento económico, fortaleza institucional y estabilidad política y social.

En las últimas décadas, el turismo ha experimentado un continuo crecimiento y diversificación, hasta posicionarse como uno de los sectores económicos que crecen con mayor rapidez en todo el mundo. A escala global guarda una estrecha relación con el desarrollo que presentan los países que marcan los más altos índices con presencia de turistas, transformado la industria en un motor clave del progreso socioeconómico.

De acuerdo con los datos más recientes de la Organización Mundial del Turismo (UNWTO), la llegada de turistas internacionales de 674 millones en el año 2000 pasó a 1,235 millones en 2016. De igual modo, las ganancias por turismo internacional obtenidos por los destinos de todo el mundo tuvieron un valor superior a los $2,000 billones de dólares. Para 2016 el turismo internacional representó el 7 % de las exportaciones mundiales de bienes y servicios, tras subir un punto porcentual desde el 6 % en 2015. De modo que el turismo ha crecido con mayor rapidez que el comercio mundial durante los últimos cinco años. Como categoría mundial de exportación, el turismo ocupa el tercer puesto, tan solo por detrás de productos químicos y de combustibles, y por delante de la industria automotriz y de productos alimenticios. En muchos países en desarrollo, como República Dominicana, el turismo es la principal categoría de exportaciones.

El turismo nacional exhibe hoy un robusto crecimiento que se evidencia en la creciente llegada de turistas, en el importante ingreso de divisas que genera esta actividad económica y en su consolidación como una de las principales fuentes de empleo del país. Este sector ha entrado en una etapa de madurez, manteniendo importantes cotas de crecimiento fruto de un favorable clima de inversión, un sano crecimiento económico, fortaleza institucional y estabilidad política y social.

En los últimos años, el sector «hoteles, bares y restaurantes» se ha colocado como uno de los sectores que impulsa el crecimiento económico de República Dominicana: en 2017, representó el 7.9 % del producto interno bruto (PIB) y generó grandes aportes en materia de recaudación tributaria, generación de empleo y encadenamiento productivo.

¿Qué hacer para robustecer nuestra industria turística nacional?

De cara a los principales desafíos actuales de la industria turística nacional y en aras de aprovechar las oportunidades existentes para incrementar los niveles de competitividad del país en relación con otros destinos turísticos, se propone una serie de recomendaciones para garantizar el crecimiento del sector.

Gráfico 2 Estrategias para robustecer el turismo dominicano

Garantizar la incorporación de otros sectores en la cadena de valor del turismo

A pesar de que el turismo ha sido y es el principal motor de la economía dominicana en las últimas décadas, es hora de que otros sectores productivos nacionales que hasta ahora no están participando de manera pujante en la cadena de valor del turismo como la agroindustria, el sector servicios, la industria local así como las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES), que constituyen más del 97 % del tejido empresarial dominicano, se beneficien del dinamismo de la sector turístico nacional.

Esto sería posible mediante la creación de un programa de encadenamientos productivos, que permita a dichos sectores suplir de todos insumos y servicios que demanda la industria turística dominicana, mejorando así las capacidades de estas empresas para crecer a un ritmo mucho mayor del que crecen actualmente al no estar participando de la cadena de valor del turismo.

Creación de un consejo de desarrollo turístico

Por diversas razones, nuestro país cuenta, con un clima favorable para la inversión privada, así como un robusto sector privado que históricamente ha colaborado y participado junto al Estado en la generación de empleos y riqueza, a través de la ejecución de numerosas obras de infraestructura y prestación servicios públicos.

Mediante la creación de un consejo de desarrollo turístico con la participación de actores tanto del sector público y privado, se pretende lograr una mayor efectividad en la formulación de proyectos de inversión en infraestructura para el desarrollo turístico y las acciones de promoción turística en mercados nacionales como internacionales. Es por ello que, bajo un esquema de alianzas público-privada (APP) se podría impulsar el desarrollo de las obras de infraestructura y servicios turísticos que necesitará el país en los próximos años para mantener su liderazgo como principal destino turístico del Caribe, así como la creación de un fondo de promoción manejado bajo el mismo esquema de alianza de ambos sectores, que a través de los parámetros e instrumentos desarrollados puedan identificar el uso conveniente de la inversión de acuerdo al mercado y objetivos planteados.

La construcción de dos grandes centros de convenciones en el Gran Santo Domingo y la provincia Santiago convertirán a dichas ciudades en los principales centros de turismo MICE (Meetings, Incentives, Conventions and Exhibitions), modalidad turística que duplicaría en pocos años la cantidad de visitas y por ende, los ingresos que reciben estas importantes urbes del país, es un ejemplo de lo que se pudiera alcanzar con un esfuerzo mancomunado entre el sector público y privado.

Formar la nueva generación de trabajadores del sector turismo

En la misma medida que el sector turismo dominicano vaya creciendo y consolidándose como la espina dorsal del desarrollo económico nacional, necesitará la formación de una nueva generación de jóvenes profesionales y técnicos de distintas áreas de servicios de apoyo al turismo.
Por ello, se hace necesario expandir los programas de formación técnico-profesional del INFOTEP así como otras instituciones de educación superior (IES) públicas y privadas, y crear una política de inserción laboral, que con el auspicio del Gobierno Central, provea al sector turismo de jóvenes con las calificaciones necesarias para mejorar la productividad de sus empresas.

Elevar la seguridad en nuestros polos turísticos

Los agentes de CESTUR, al igual que los de la Policía Nacional son insuficientes en número y carecen de los medios necesarios para realizar su trabajo adecuadamente en el ámbito turístico. Aunque el problema de la seguridad ciudadana está presente en todo el país, lo cierto es que la ocurrencia de hechos delictivos, así como los venduteros que terminan siendo traficantes de drogas y agentes de prostitución de menores entre otros, afectan a turistas e inciden de la manera más negativa en el desarrollo del turismo.

Por consiguiente, es preciso dotar de más efectivos a CESTUR y a la Policía Nacional, asegurar su capacitación de cara al trato con turistas extranjeros y equipar el servicio de estos dos cuerpos de seguridad con vehículos y equipos que permitan realizar un trabajo de alta calidad.

De igual modo, procurar la participación de actores turísticos del sector privado en las mesas de seguridad ciudadana establecidas en las diversas comunidades del país, de modo que puedan aportar sus experiencias, y estar dentro de los sectores de importancia al establecer las estrategias de seguridad ciudadana.

Diversificación de la oferta turística nacional

Los operadores turísticos tradicionales de República Dominicana trabajan con un turismo masivo, generalmente de sol y playa, con excelentes resultados hasta el momento. Sin embargo, la demanda turística actual ha ido abriendo espacios a diferentes segmentos y subsegmentos de mercado. Por ende, se hace necesaria la diversificación de la oferta turística local, más allá del modelo de «todo incluido».

Por eso es preciso iniciar con la elaboración de una estrategia integral de diversificación de oferta para promover otros tipos de turismo como el cultural, turismo de salud, circuitos turísticos, ferias y convenciones (MICE).

En el caso del turismo de salud, industria global que genera más de 100,000 millones de dólares en ventas, con un crecimiento de 20 % interanual, generando el 2.5 % de viajes por avión, tiene la oportunidad de desarrollar un modelo de turismo médico a gran escala. De hecho, según la encuesta Global MTI 2016, RD ocupa el puesto 15 de 41 destinos evaluados, siendo el líder de la región del Caribe, con cifras estimadas de 35,000 pacientes internacionales atendidos anualmente.

En conclusión, todas las estrategias sumadas a la experiencia y visión de los dirigentes del robusto sector turismo dominicano, contribuirá sin dudas a superar el desempeño del país sobre el de sus competidores y mantener el sitial como el principal destino turístico del Caribe.

Programa de mantenimiento y gestión de playas

Creación de comité para dar seguimiento a la conservación, y manejo de eventualidades en las playas de República Dominicana, específicamente, el establecimiento de un programa de regeneración y mantenimiento de las playas con alto volumen de visitas con la especialización de recursos a través del Consejo de Inversión en Zonas Turísticas (CEIZTUR).

INICIATIVAS

  • Creación del Comité de Conservación y Manejo de Playas.
  • Establecimiento del programa de regeneración y mantenimiento de playas con alto volumen de visitas.
  • Creación del Consejo de Desarrollo Turístico y Manejo de Crisis.
  • Expansión de programas de formación técnico-profesional y de educación superior para el área de turismo.
  • Aumento del número de agentes de CESTUR, para mejorar los niveles de seguridad en las zonas turísticas.
  • Elaboración de estrategia integral de diversificación de oferta.

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       Leonel Fernández Presidente 2020
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