La habilidad para manejar con éxito escenarios económicos distintos y adversos, como el de una crisis económica local heredada y una crisis financiera internacional, es una expresión de visión, capacidad de diálogo y concertación, de inclusión y resolución. El mundo de hoy presenta nuevos desafíos y se ciernen sobre el horizonte amenazas que provocan inestabilidad e incertidumbre.

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Esto representa la necesidad de enfrentar los problemas que surgen de los ámbitos de la política fiscal y monetaria, que son pilares claves para conducir al país por el Camino Seguro que esperan nuestros ciudadanos, a fin de ver realizadas sus ilusiones y expectativas de mejoría en todos los ámbitos de la condición humana.

El entorno internacional se caracteriza por una situación de volatilidad, agudizada por la amenaza de la pandemia del coronavirus, la cual ha frenado de golpe la economía mundial, afectando también, de esa manera, la cadena de suministro.

Conforme lo ha establecido la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE), se estima, para este año 2020, niveles de crecimiento, a escala mundial de un 1.5 %; para la zona euro, de un 0.8 %; por Estados Unidos, de un 1.9 %; para China, de 2.0 %; y para América Latina, de -4.5 %.

Para República Dominicana, la inflación del primer mes de 2020 aumentó un 0.33 % con relación al año pasado, al igual que la inflación interanual, que se ubica en un 4.17 %. Esto quiere decir que hemos sobrepasado la meta de inflación, que era de un 3.0% y del punto medio que es de un 4.0%.

Por el lado cambiario, la depreciación de la moneda nacional al 6 de marzo de 2020 se ubica en un 1.5 %, tres veces mayor que igual periodo de 2019, cuando se colocó en un 0.49 %. Esta situación se agravó luego de la gran crisis política nacional ocasionada por la suspensión de las elecciones. La entrada del estado de emergencia solo ha logrado empeorar este escenario.

El nivel de cotización del dólar estadounidense, así como el de la tasa de inflación, son indicativos que existen presiones adicionales en los precios de la divisa, lo cual demanda de un Camino Seguro para garantizar la confianza y la estabilidad.

Por su lado, el PIB del 2019 creció en torno al 5.1%. Esto significó una baja considerable comparado con el año anterior, cuando creció alrededor de un 6.7 %.

Entretanto, el déficit fiscal estaría cerrando en el 2019 a una cifra no menor al 2.9% del PIB. De considerar otras partidas, como la del aval al financiamiento a la red vial, fondeada por fideicomiso y los atrasos de las transferencias al Banco Central, de parte del Gobierno Central, por concepto de la ley de recapitalización, el déficit sería aun mayor.

Es en ese entorno no amigable que presenta la economía dominicana y descrito precedentemente, que los electores –sean ciudadanos en general, o agentes económicos en particular– deben prestar especial atención, para que la estabilidad macroeconómica y la confianza transiten por el Camino Seguro que oferta el candidato presidencial, Dr. Leonel Fernández, por la Fuerza del Pueblo.

La política económica del Camino Seguro del próximo gobierno que encabezará el Dr. Leonel Fernández, durante el cuatrienio 2020-2024, estará alineada a lo establecido por la Constitución de la República (artículos 217-18-19-20 y 22), en cuanto a la búsqueda del desarrollo humano, fundamentado en el crecimiento económico, la redistribución de la riqueza, la justicia social y la equidad.

Asimismo, fortalecerá los encadenamientos entre los diversos sectores productivos como el agropecuario, las zonas francas y el turismo, entre otros, para generar mayor valor agregado nacional, ahorro de divisas y exportaciones indirectas.

La situación fiscal se caracteriza por:

  • Carecer de espacio fiscal. Al medir el espacio fiscal a través de la brecha entre ingresos fiscales y gasto público, esta se coloca en un desvío negativo de un 12.0 % del presupuesto nacional, lo que equivale a $110,251 millones de pesos. Los ingresos fiscales solo cubren el 75.0 % del presupuesto.
  • Cuantificadas las necesidades brutas de financiamiento, que se colocan en $246,295 millones de pesos en el presupuesto del 2020, la ausencia de espacio fiscal que representa esa cantidad, equivalente al 28.6 % del presupuesto de gasto, es decir, un 5.0 % del PIB; y tomando en consideración la rigidez presupuestaria, situada en 90.1 %, estas limitaciones reducen la holgura para los compromisos del gobierno central en un 9.9 % del total de gasto contemplado en el presupuesto vigente.
  • El balance financiero negativo del Gobierno Central ha inducido a que la deuda pública del sector no financiero se haya colocado en 41.9% a enero de 2020 y la consolidada en 54.1 %, ambas con tendencia al incremento.
    Esa situación, aunque en el muy corto plazo le ofrece cierto nivel de liquidez a las finanzas públicas, por el lado contrario, aumenta la presión del servicio de la deuda, haciendo caer a las referidas finanzas en una trampa –al restar capacidad interna para crear espacio fiscal por el lado de los ingresos corrientes–, para enfocarse a equilibrar el presupuesto, vía el financiamiento interno y externo.
  • En promedio, la tasa de interés de la deuda del sector público no financiero es de aproximadamente un 8.0 %. El entorno internacional actual de bajas tasas de interés en los mercados financieros internacionales ha contribuido a reducir el costo del financiamiento externo del Gobierno dominicano, que actualmente es de una tasa inferior al 6.0 %.
  • Por el lado del financiamiento interno, la tasa de interés se ubica en un 12.5 %, un nivel relativamente elevado, si consideramos el bajo nivel de inflación que ha caracterizado a la economía mundial en los últimos años.
  • El presupuesto del 2020 contempla 84.0 % de gasto corriente vs un 16.0 % gasto de capital, distribución que le deja escaso espacio presupuestario para la realización de los proyectos de inversión pública, garante del gasto auto-sostenible y productivo en una economía.
  • La presión tributaria al 2020 se estima sea de 13.9 % y la presión del gasto público de 17.5 %, generando una brecha negativa del orden de 3.6 %, de ejecutarse y registrar las proyecciones establecida en el programa macroeconómico y el presupuesto del 2020.
  • Del gasto tributario estimado para el 2020, el 70.8 % es impuesto indirecto y 29.2%, directos. El 2.7% corresponde al ITBIS; el 2.5%, a patrimonio; el 0.63 %, al Impuesto sobre la Renta de las personas físicas; 0.11 % a las personas jurídicas; 0.67 y 0.10 %, al Impuesto Selectivo al Consumo de los hidrocarburos.
  • El servicio de la deuda pública interna y externa para el 2018 fue de $3,987 millones de dólares. El del 2019 se proyectó en un monto de $4,673.0 millones y el promedio anual estimado para el periodo 2021-2024 sería de $5,400 millones, conforme a lo indicado por la Dirección General de Crédito Público. Esto evidencia un crecimiento sostenido respecto a los años anteriores y una mayor carga para las obligaciones fijas presupuestarias.

La situación monetaria de caracteriza por:

  • El stock de la deuda/certificados del Banco Central asciende a $600,576 millones de pesos, a agosto 2019.
  • El parámetro de referencia internacional del déficit cuasi fiscal de los bancos centrales es de alrededor de un 1.0 % del PIB. En la actualidad, el de República Dominicana está en un 1.2 % del PIB.
  •  La Base Monetaria Restringida (BMR), al finalizar el 2019 fue de $264,806.3 millones de pesos, ligeramente superior al techo máximo establecido en el Programa Monetario del año, que fue de alrededor de $262,000 millones de pesos y la inflación cerró con un 3.66 %.

En este contexto, el Poder Ejecutivo promoverá una posición que procure espacio fiscal en el presupuesto de la nación, a fin de que el Gobierno, como herramienta financiera, pueda afrontar parte de los desafíos que tiene la sociedad dominicana, basado en el mandato constitucional (Art. 233), de mantener un marco de sostenibilidad fiscal, asegurando que el endeudamiento público sea compatible con la capacidad de pago.

La posición monetaria buscará mantener la estabilidad de todos los precios de la economía, conforme a la Ley Monetaria y Financiera, núm. 183-02 (Art. 26), de manera amigable al ciclo económico, al tiempo de cumplir en forma estricta con la autonomía de la autoridad monetaria consignada en la Constitución de la República (Art.225) y de su política monetaria (Art.227), a los fines de favorecer un crecimiento económico con estabilidad.

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       Leonel Fernández Presidente 2020
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