Discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas

Por: Leonel Fernández |



Señor Presidente; Señor Secretario General; Señores Ministros de Relaciones Exteriores; Señores Embajadores:

La República Dominicana figura entre los países fundadores de la Organización de las Naciones Unidas, y sin embargo, en 51 años, es ésta tan solo la tercera vez que su primer mandatario acude ante el Foro de la Asamblea General.

Tal vez la razón que explique esa notable ausencia de nuestro país durante tantos años de este magno evento haya sido el hecho de que desde fines de la Segunda Guerra Mundial el sistema internacional giró en torno a las rivalidades de las grandes superpotencias, dando origen a lo que fue la Guerra Fría, y en ese contexto, es probable que nuestros gobernantes entendiesen que su presencia aquí no tendría mas que un carácter simbólico, sin ninguna trascendencia real .

Consideramos que eso pudo haber sido así en el pasado. Pero el mundo ha cambiado; y a las dramáticas transformaciones ocurridas en el ámbito de la geopolítica, le ha sobrevenido un sistema internacional de carácter multipolar, donde mas que las ideologías y conflictos militares, lo que importa es la economía.

Esa reorganización del sistema internacional en función del objetivo estratégico de la economía, se ha visto acompañada, a la vez, de una revolución científico-tecnológica, una revolución del saber, que difundida a escala planetaria ha provocado el cambio mas profundo jamás experimentado en la historia de la humanidad la corversión del mundo en un gran vecindario.

En ese nuevo orden internacional, surgido de la post-Guerra Fria, la República Dominicana no podía pernanecer aislada.

Por eso, señor Presidente, estamos aquí hoy, para anunciarle al mundo que la República Dominicana se incorpora, desde este momento, en forma activa y vigorosa al conjunto de naciones representadas en este organismo multilateral, para a través de los contactos e intercambios internacionales contribuir a la creación de un mejor destino para toda la humanidad y por vía de consecuencia, de un futuro más promisorio para los dominicanos.

Para asegurar la renovación de nuestra participación en los distintos foros de las Naciones Unidas, con capacidad para ejercer todos los derechos que nos han sido consagrados, procedimos a cumplir, en primer término con el pago de nuestras obligaciones financieras.

Para la República Dominicana, el haber cumplido con el pago de sus cuotas atrasadas ante este organismo, es una evidencia de su confianza y su fe en la capacidad de la organización de las Naciones Unidas para intervenir en el escenario mundial a los fines de garantizar la paz y la seguridad internacionales, así como el respeto a la dignidad y a los derechos fundamentales de los seres humanos. Sin embargo, así como entendemos que el mundo ha cambiado, que hay una nueva agenda internacional, dominada por preocupaciones comunes de todos los pueblos, acerca de la preservación del medio ambiente el crecimiento de la población, el respeto a los derechos humanos, el fortalecimiento de los sistemas democráticos, el reconocimiento a los derechos de la mujer y el desarrollo económico y social de las naciones, también entendemos que este organismo mundial debe experimentar un proceso de renovación y de readaptación a las nuevas circunstancias mundiales.

América Latina y Africa no tienen representantes permanentes en el Consejo de Seguridad, y Asia sólo tiene uno.

Eso significa que hay una representación desigual ante ese importante organismo, lo que es incomprensible en una organización que acoge a todos sus miembros en condiciones de igualdad, bajo la premisa de ser Estados soberanos.

Nuestra humilde sugerencia es que se amplíe el Consejo de Seguridad para que Asia, .África y América latina puedan disponer de dos miembros permanentes ante ese organismo, y de igual manera se amplíe el numero de representantes no-permanentes, para de esta forma democratizar el mecanismo de toma de decisiones de este foro de la paz.

COOPERACIÓN Y RELACIONES CON EL CARIBE

Señor Presidente; una de sus obras mas documentadas sobre la región del Caribe, titulada El Caribe, Frontera Imperial, el ex-presidente y escritor dominicano, Juan Bosch ha escrito lo siguiente:
«La historia del Caribe es la historia de las luchas de los imperios contra los pueblos de esa región para arrebatarles sus ricas tierras; es también la historia de la lucha de los imperios, unos contra otros, para arrebatarse posiciones de lo que cada uno de ellos hacia conquistado; y es por ultimo la historia de los pueblos del Caribe para libertarse de sus amos imperiales.»

Ese contacto directo del Caribe con las grandes potencias durante cinco siglos, producto de estas confrontaciones, marcó nuestra región, quizás para siempre, con un sello muy particular de historias fragmentadas, diferentes culturas e idiomas, pero siempre aspirando a la unidad en la diversidad.

Los años recientes han generado un acercamiento cada vez mayor y un estrechamiento de los lazos que nos unen, reconociendo que tenemos un destino común.

Como prueba de eso, nuestro país es miembro fundador de la Asociación de Estados del Caribe, organismo que agrupa a naciones muy diferentes en términos étnicos y de niveles de desarrollo, y que refleja la naturaleza y variedad de nuestra región.

Nos agradaría ver un contacto formal y un respaldo de la Organización de las Naciones Unidas hacia esa entidad de reciente creación, en apoyo a los esfuerzos por intensificar nuestras relaciones y trabajar por el desarrollo de nuestras poblaciones.

De igual manera, hemos estado participando en el Foro de Estados ACP del Caribe o CARIFORUM, integrado por los países caribeños beneficiarios de la Convención de Lome IV, ejecutando un conjunto de proyectos regionales financiados con recursos de la Unión Europea.

Como miembro observador con vocación a formar parte de la Comunidad del Caribe, CARICOM, vemos asimismo con mucho interés el acercamiento mas amplio y profundo entre la Organización de las Naciones Unidas y CARICOM.

Exhortamos a que se tomen las medidas necesarias para intensificar la cooperación y coordinación entre ambas instituciones, para así lograr nuestros objetivos comunes.

Los países del Caribe enfrentamos los retos de las circunstancias actuales, en la medida en que las ventajas de acceso a los mercados se van erosionando a causa de la implementacion de los acuerdos de la Organización Mundial del Comercio (OMC), los efectos del mercado único europeo, la consolidación del tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLC), el movimiento hacia la reciprocidad y otras tendencias similares.

Nuestra participación en los esquemas de acceso preferencial está condicionada a la observancia de determinadas normas relativas a derechos laborales, derechos humanos, derechos de propiedad intelectual, de medio ambiente y libertades civiles, de naturaleza extraeconómica.

Vemos con gran simpatía el proceso de democratización que se está escenificando en ese país, y apelamos a la comunidad internacional para que preste toda su colaboración a la ingente tarea que hacen los hijos de la patria de Toussaint L’Overture para edificar un mejor porvenir para los suyos.

Una de las primeras acciones de política exterior de nuestro gobierno ha sido la de impulsar relaciones de cooperación y amistad entre la República Dominicana y Haití, activandose la Comisión Mixta Bilateral.

Tras una fructífera reunión que tuvo lugar hace pocos días en Puerto Príncipe, dicha comisión arribó a una serie de acuerdos de intercambio técnico en las áreas de turismo, agropecuaria, comercio e inversión, deportes, aspectos fronterizos y migratorios.

Además se fijaron las condiciones para establecer estrategias conjuntas de aprovechamiento de los fondos provenientes de fuentes multinacionales, como los que la Unión Europea otorga a través de la Convención de Lome IV.

DEUDA EXTERNA

Señor Presidente, permítame ahora ocupar por unos instantes la atención de esta Asamblea General respecto a un tema que hace tan solo algunos años ocupaba la primera plana de todos los diarios del mundo, y que a pesar de que sigue gravitando sensiblemente sobre la eficacia de las políticas de desarrollo se ha esfumado de la atención mundial: el problema de la deuda externa.

Los países de la región hemos realizado sucesivos programas de ajuste con la finalidad de recuperar nuestra solvencia externa en materia financiera.

Sin embargo, aún persisten importantes desequilibrios provocados por el peso del servicio que dicha deuda genera, sin una correspondiente recuperación de los términos de lntercambio que permitan producir una mayor disponibilidad de recursos por concepto de nuestras exportaciones.

En el caso de la República Dominicana el monto de la deuda externa se multiplico por trece entre l964 y I994.

En la actualidad, debido a extraordinarios esfuerzos nuestro país está al día con sus acreedores internacionales, lo que posibilita su elegibilidad para recibir financiamiento extremo.

Pero el estar al día en los pagos a los organismos internacionales de crédito ha aumentado la deuda social de nuestro gobierno con el pueblo dominicano, pues como consecuencia de ello hay menos recursos disponibles para ser invertidos en educación, salud, vivienda, seguridad.

Hemos obtenido algunas ventajas del comercio preferencial con los Estados Unidos y la Unión Europea, derivadas de una mayor prosperidad que produjo un aumento en la demanda de importaciones de esas naciones y un incremento del turismo en el Caribe.

En contraposición, tenemos las complicaciones de las nuevas reglas y estándares de armonización que han entrado en vigencia.

Aún no aprovechamos plenamente los beneficios que se derivan de acuerdos concesionales c omo la Convecion de Lome IV, el Sistema Generalizado de Preferencias y la Iniciativa para la Cuenca del Caribe.

Nuestra alta dependencia del comercio exterior, las deficiencias en la oferta de bienes y servicios y el inadecuado mercadeo constituyen elementos vulnerables que en mayor o menor gravedad afectan a todos los países de la región.

Tenemos que superar esas limitaciones y determinar las áreas en las cuáles podemos ser competitivos. Reforzar la cooperacion es una manera de apoyar el proceso de integracion caribeña y de corregir esas debilidades.

Al hacer referencia a la región del Caribe, no podemos obviar la situación de Haiti, que comparte con nosotros la isla de la Hispaniola.

social. y, en fin para poder enfrentar la situación de pobreza critica que abate a la mayoria de nuestros habitantes.

En sus cincuenta y un años de funcionamiento, la Organización de las Naciones Unidas ha realizado extraordinarios esfuerzos por erradicar los conflictos bélicos suscitados en distintos lugares del planeta y por contribuir al mantenimiento de la paz y de la seguridad internacionales.

Pero comprendiendo la gran carga de sacrificio humano que representa la escenificación de un teatro de guerra, nuestros barrios empobrecidos han tomado para síi los nombres de esos escenarios de batalla, con lo cual pretenden simbolizar su grado de rebeldía contra la miseria.

Señor Presidente, en la República Dominicana los barrios marginados Ilevan los nombres de Vietnam, Katanga y Camboya; y por supuesto, ninguno lleva el nombre de Suecia, Japón o Alemania, con lo cual queremos hacer significar que en el nuevo papel destinado a desempeñar por este organismo internacional está el de garantizar la paz y la seguridad

internacionales, a traves de mecanismos orientados en favor del desarrollo económico y social de las naciones menos afortunadas.

Por esa razón, en lo que respecta a la deuda, nuestro país considera que los organissmos multilaterales de ayuda al desarrollo y los gobiernos donantes, conjuntamente con los deudores, deben aportar soluciones mas permanentes al peso que representa el servicio de la deuda externa, de manera que se puedan liberar recursos que se apliquen de inmediato a combatir la pobre, y a frenar el deterioro del medio ambiente.

Se ha avanzado en este sentido, y es justo reconocer que tanto el Grupo de los Siete como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y los bancos regionales de asistencia al desarrollo, como es el caso de Banco Interamericano de Desarrollo, han consistentemente diseñado e implementado mecanismos importantes de alivio al peso de la deuda externa entre los que sobresalen el llamado Plan Brady y los programas de reducción de la deuda bilateral del Grupo de los Siete.

Sin embargo señor Presidente se requerirá en el futuro próximo revisar algunos de los llamados «principios sacrosantos» que han prevalecido en la comunidad financiera internacional por espacio de muchos años, tales como el relativo a la fecha de corte del Club de Paríis y la imposibilidad de reestructuración de la deuda con los organismos multilaterales, lo cual afecta en particular al llamado Grupo de Países de Menor Desarrollo Relativo, los cuales podrían tener un tratamiento preferencial en este aspecto.

La República Dominicana insta por tanto a que todas las partes involucradas podamos avanzar para permitir que los países subdesarrollados viabilicemos programas consistentes de lucha contra la pobreza y la marginalidad en un contexto financiero sostenido.

En adición a la lucha contra la pobreza, es importante en esta etapa de reorganización del sistema intemacional tomar todas las medidas de lugar para combatir el terrorismo y el trafico ilegal de drogas, flagelos que afectan sensiblemente el desenvolvimiento normal de la humanidad. En los últimos tiempos, los carteles internacionales de la droga han pretendido utilizar la ruta del Caribe para la realización de sus operaciones ilegales.

La República Dominicana ha estado tomando todas las revisiones de lugar, a los fines de impedir que su territorio pueda ser utilizado como medio para el tráfico y consumo de drogas narcóticas.

Para los dominicanos, el tráfico y consumo de drogas representa un problema de seguridad nacional que combatiremos con la energía que se requiere para eliminar un mal que se ha convertido en la gran plaga de la humanidad al terminar el siglo XX.

DESTINO DE LA HUMANIDAD

Al expresar su voluntad de jugar un rol mas activo en el sistema internacional, la República Dominicana manifiesta su preocupación por los diversos escenarios de conflictos aún no resueltos en distintas latitudes del planeta.

Abogamos por una definitiva y pacifica solución al conflicto de Bosnia – Hercegovina; de la búsqueda de la paz en el Medio Oriente entre el Gobierno de Israel Era Organizacion de Liberación Palestina; de la asistencia y cooperación frente a situaciones como las de Somalia, Burundi y Liberia.

En relacion a la República de China en Taiwan debemos decir que debido a su ubicación en el centro, de Asia Oriental, su seguridad y estabilidad tienen gran relevancia para la paz y la prosperidad de esa región, por lo que animamos a los dos lados del estrecho de Taiwan a reanudar un diálogo constructivo con vista de lograr un entendimiento y una cooperación mutua.

Consideramos que la participación paralela en la ONU de los dos lados conduciría al mantenaniento de la paz.

Señor Presidente, Señor Secretario General, Señores Representantes de Estados Miembros de la Asamblea General: estamos en los umbrales del advenimiento de un nuevo siglo y de un nuevo milenio, los cuáles representarán nuevos desafíos, pero también nuevas oportunidades para el avance del género humano, y, una organización como la de las Naciones Unidas, siempre ha servido para estimular las más nobles aspiraciones humanas.

La República Dominicana confiada en Dios y en la capacidad creadora de su pueblo aspira a ser portavoz e instrumento de canalización de los ideales de justicia, paz, democracia y prosperidad que alientan las naciones civilizadas del mundo.

MUCHAS GRACIAS