Discurso de Proclamación de la candidatura a la Presidencia de la República por el Partido de la Liberación Dominicana



Honorable Señor Vicepresidente de la República, Compañero Dr. Rafael Alburquerque;

Honorable Señor Presidente del Senado y Secretario General del Partido de la Liberación Dominicana, Dr. Reynaldo Pared Pérez;

Compañero Licenciado Francisco Javier García, Coordinador de la Campaña Presidencial

Compañeros Miembros del Comité Político y del Comité Central del Partido de la Liberación Dominicana;

Compañeros Miembros del Comité Nacional de Campaña;

Compañeros Presidentes de Comités Provinciales, de Comités Intermedios y de Comités de Base;

Compañeros Representantes de Fuerzas Políticas Aliadas;

Invitados Especiales;

Doña Yolanda Reyna, Margarita Cedeño, mis hermanos, primos y demás familiares.

Compañeras y Compañeros:

Esta es la tercera vez que acudo ante Uds. en calidad de candidato a la Presidencia de la República por el Partido de la Liberación Dominicana. Lo hago profundamente agradecido por el apoyo entusiasta que siempre me han brindado, por la generosa confianza que han depositado en mí y por el inmenso honor que me han conferido.

Por supuesto, al asumir nuevamente esta candidatura presidencial, lo hago también consciente de las graves responsabilidades morales y políticas que implica, del sagrado compromiso con nuestro pueblo, de nuestro deber frente al Partido y de nuestra obligación ante la historia.

Es también el compromiso de honor de mantener inmaculado el legado ético y político de nuestro guía espiritual, el profesor Juan Bosch.

En las dos ocasiones en que hemos disfrutado del inmenso privilegio de encabezar la boleta electoral del Partido de la Liberación Dominicana, a pesar de las inmensas dificultades y de los más variados obstáculos, hemos salido victoriosos.

En el 1996, cuando se vaticinaban los más sombríos pronósticos, cuando no se nos concedían posibilidades algunas de triunfo, cuando tanto nuestros adversarios como representantes de distintos sectores de la opinión pública nacional se mofaban y hacían burlas de nuestra candidatura, calificándola como la del «pollito», he ahí, sin embargo, que éste, apoyado en la fuerza arrolladora del pueblo, se convirtió rápidamente en un gallito de pelea que hizo derribar a su opositor en el segundo asalto cuando le propinó un espuelazo colorao junto a un golpe morado de bolsón.

El 2004 todavía lo tenemos muy fresco para recordar. Se decía entonces, con tono imperativo, que podíamos ganar, pero que no subiríamos las escalinatas del Palacio Nacional. Entonces advertimos: «No hay fuerza alguna capaz de detener a un pueblo cuando éste decide ser el arquitecto de su propio destino. Con el respaldo del pueblo ganaremos las próximas elecciones, y entonces tendrán que irse por las buenas, y si no, se irán por las malas, porque de que se van, se van».

Y así ocurrió. Se fueron, tranquilos, echados por el pueblo, con el anuncio del primer boletín de la Junta Central Electoral.

Ahora, se ha tocado la campana para que subamos de nuevo al ring, y como siempre, el candidato de los blancos aparece acompañado por un grupo coral de bravucones y fanfarrones, especialistas en el ultraje, la infamia y el insulto.

Y mientras tanto, nosotros sólo le hemos estado contemplando en lontananza. Observando cada uno de sus movimientos, prestando atención a sus pasos y siguiendo con atención, aunque con prudencia, el alcance de sus diatribas.

El 16 de mayo de este año es la fecha decisiva. Para eso nos hemos estado preparando. Para eso nos hemos estado organizando en el Partido, junto a nuestros aliados y las fuerzas externas que nos apoyan.

Ahora, ya estamos listos. Y por eso aquí lo proclamamos una vez más: El León del Partido de la Liberación Dominicana ya está en las calles y ruge de nuevo por todo el territorio de la República. Ruge en los campos y en las ciudades. Ruge en las lomas y en los valles, y ese rugir no es más que un nuevo canto de victoria para el Partido de la Liberación Dominicana y un himno renovado de esperanza para el pueblo dominicano.

En el año 2004, en medio de una de las crisis más agudas y traumáticas que habían afectado la sociedad dominicana, volvimos a dirigir los destinos de la nación.
En aquella ocasión sostuvimos que retornábamos al Palacio Nacional para recuperar la estabilidad macroeconómica, activar el crecimiento del producto y reconquistar la confianza de inversionistas y agentes económicos en general.

Al cabo de casi cuatro años podemos decir con orgullo: Pueblo Dominicano: misión cumplida.
Porque efectivamente, nadie puede regatearnos el que durante esta gestión de gobierno el peso dominicano volvió a adquirir valor, el que las tasas de interés de los préstamos bancarios bajaron de manera dramática, el que la inflación se redujo en forma abrupta y el que la economía volvió a crecer, por encima inclusive, de los niveles alcanzados durante nuestra primera gestión de gobierno.

Pero si bien esas metas han sido alcanzadas, todos sabemos que tanto en la naturaleza como en la vida social, nada permanece estático, que todo está sujeto a un cambio continuo; y justamente cuando en base al esfuerzo de todos empezamos a salir de la crisis heredada del período 2000-2004, nuevos nubarrones se ciernen sobre el horizonte, esta vez provocados por alteraciones en el ámbito internacional.

Durante el año recién pasado pudimos constatar el alza imparable de los precios del petróleo en los mercados internacionales, al punto de que en un momento dado llegó a cotizarse hasta 100 dólares el barril.

¡Imagínense Uds. lo que habría sido a 100 dólares el barril de petróleo durante el gobierno que nos antecedió! ¿Qué habría ocurrido en este país?

Sin embargo, a pesar del impacto que ha tenido en el precio de algunos artículos, aún a 100 dólares, ni siquiera el petróleo ha podido alterar la estabilidad de nuestra economía, reconquistada durante este período gubernamental.

Pero en adición al precio del petróleo, ahora se suman otros factores. Está la crisis hipotecaria de los Estados Unidos, la cual ha generado pérdidas por encima de un trillón de dólares. Está la devaluación del propio dólar frente al euro, el yen y otras monedas, y está también lo que se estima como una inminente recesión de la economía de los Estados Unidos.

Al momento en que la economía dominicana, como consecuencia de las políticas aplicadas durante este período de gobierno, empezaba a fortalecerse, la economía global ha empezado a debilitarse.
Eso es al revés de lo que ocurrió durante la gestión anterior a la actual. En aquel momento la economía global estaba fuerte, mientras que la economía nacional, por la aplicación de malas políticas, entró en crisis.

En ningún momento de la historia los pueblos han reemplazado a conductores serenos y templados, que guían con firmeza y seguridad la nave del Estado a través de un mar proceloso lleno de incertidumbre, por pseudo-capitanes improvisados, inexpertos y atiborrados de dudas.

Jamás, bajo ninguna circunstancia, los pueblos cambian lo seguro por aquello que les resulta dudoso.
En estos momentos de turbulencia financiera en el mundo, lo que más conviene a la República

Dominicana es consolidar sus logros obtenidos. Consolidar la estabilidad de su economía. Continuar con el crecimiento alcanzado. Controlar la inflación. Promover la creación de empleos y mantener la confianza de los agentes económicos.

Eso es, contrario a nuestros adversarios, lo que durante dos períodos de gobierno ha hecho el PLD, y por eso podemos afirmar que sólo el Partido de la Liberación Dominicana está en capacidad, en las actuales circunstancias, de conducir al pueblo dominicano, en medio de tempestades, truenos y relámpagos, a puerto seguro y tierra firme.

Compañeras y Compañeros, a pesar de los inmensos desafíos que constituyen para nuestro país las actuales alteraciones, así como las transformaciones, en sentido general, de la economía mundial, debemos indicar, sin embargo, que vemos con gran optimismo el porvenir de la República Dominicana.

Creemos firmemente que será durante el período 2008-2012, que empezará a dar sus frutos el acuerdo de libre comercio entre los Estados Unidos, Centroamérica y la República Dominicana, y que, como resultado de ese acuerdo, se incrementará el flujo de inversiones, de comercio y de transferencia de tecnología hacia nuestro país.

Por su posición geográfica privilegiada, cercana a la costa Este de los Estados Unidos, empresas de diversos países, de los propios Estados Unidos, de Europa, de Asia y de América Latina, se instalarán en nuestro territorio, para aprovechar desde aquí las ventajas del libre acceso al mercado norteamericano.

Pero el libre acceso al más grande e importante mercado del mundo no será suficiente para que nuestro país obtenga todos los beneficios deseados, y convierta esa oportunidad en una fuente de desarrollo.

Para que el libre comercio se convierta verdaderamente en un instrumento de prosperidad y de progreso, se hace imprescindible la puesta en ejecución de un plan nacional de competitividad.

Durante este período de gobierno hemos estado trabajando intensamente en la elaboración de ese plan nacional de competitividad, y debemos decir que ya el plan existe; inclusive, que lo hemos empezado a aplicar. Pero será, en verdad, a partir de un próximo período de gobierno que alcanzará su plena aplicación.

Por esa razón, aquí podemos afirmar que para que se aplique en toda su extensión en la República Dominicana un verdadero plan nacional de competitividad, necesitamos cuatro años más.
Para que la República Dominicana se convierta en un país exportador y se inserte plenamente en los mercados internacionales, necesitamos cuatro años más.

Para alcanzar la convergencia de la industria local y las empresas de zonas francas, integradas a la cadena global de valor, generando empleos productivos, bien remunerados, necesitamos cuatro años más.

Para crear un sistema nacional de innovación y desarrollo tecnológico, que contribuya a incrementar la productividad y capacidad competitiva de nuestras empresas, necesitamos cuatro años más.
Para desarrollar los clústeres de textiles y confecciones, así como de pieles y cueros, necesitamos cuatro años más.

Para hacer más competitivas las medianas, pequeñas y microempresas, ampliando el fondo de préstamos de Promypime y construyendo los parques industriales que éstas requieren para operar adecuadamente, necesitamos cuatro años más.

Para garantizar la demanda nacional de productos alimenticios, disminuir la pobreza y crear empleos rurales, necesitamos cuatro años más.

Para promover los agro-negocios, desarrollando nuevos nichos de mercado, con productos como el aguacate, el mango, la banana, el cacao, el café, el tabaco y otros, necesitamos cuatro años más.
Para continuar fortaleciendo nuestro turismo, diversificar su oferta y mejorar su calidad, necesitamos cuatro años más.

Para impulsar el área de la construcción, mejorar nuestra infraestructura física y acelerar el proceso de modernización, necesitamos cuatro años más.

Hay una notable diferencia con nuestros opositores, en lo que atañe a la eficacia y el compromiso con que se asumen las aspiraciones de avance y progreso de nuestra población.

Al terminar nuestro primer período de gobierno en el año 2000, habíamos dejado la construcción del edificio de la Suprema Corte de Justicia en cerca de un 90 por ciento.

Señores, pasaron cuatro años, y el entonces secretario de Obras Públicas no hizo lo que se llama absolutamente nada.

Regresamos al gobierno en el 2004 y entregamos el edificio de la Suprema Corte en sólo cuatro meses.
Dejamos la biblioteca de la Universidad Autónoma de Santo Domingo en un 80 por ciento. Pasaron cuatro años, tiempo en se cursa una carrera completa de licenciatura, ¿y saben algo? El entonces secretario de Obras Públicas no hizo nada.

Volvimos al gobierno y a los pocos meses ya estaba lista la biblioteca.

Dejamos en cerca de un 80 por ciento el centro regional de la UASD en Santiago. Señores, pasaron cuatro años, y el entonces secretario de Obras Públicas no hizo nada.

Al retornar al gobierno, culminamos el centro regional de la UASD en Santiago, que ha funcionado de manera tan ejemplar que ya está requiriendo de algunas ampliaciones.

Dejamos en avanzado estado de construcción el centro regional de la UASD en Puerto Plata. Pasaron cuatro años y el entonces secretario de Estado de Obras Públicas no hizo nada.

Se requirió que el Partido de la Liberación Dominicana volviese al gobierno para hacer entrega a los jóvenes de Puerto Plata su anhelado centro de educación superior.

Avanzamos en más de un 60 por ciento la construcción del centro regional de la UASD en Nagua; y señores, Uds. no lo van a creer, pero el entonces secretario de Estado de Obras Públicas, una vez más, tampoco hizo nada.

Ante tanto incumplimiento y tanta ineficiencia, cualquiera se siente tentado a pensar que hay un profundo desprecio hacia la Universidad Autónoma de Santo Domingo y hacia la juventud universitaria de nuestro país.

De otra manera no se explica cómo pudo haber habido tanta indiferencia y tanta indolencia frente a obras que se encontraban en su fase de culminación.

Pero no solamente fue en los proyectos de desarrollo de infraestructura de la UASD donde hubo ineficiencia e incapacidad gerencial.
¿Que alguien nos explique qué pasó con el puente Mauricio Báez sobre el río Higuamo en San Pedro de Macorís?

Ese puente se dejó en el año 2000 sumamente avanzado, y a pesar de que buscaron 1 mil 100 millones de dólares en bonos soberanos para supuestamente atender obras de infraestructura, dejaron a los petromacorisanos esperando.

Porque, a decir verdad, en cuatro años, el entonces secretario de Obras Públicas no hizo nada.
El Hospital de los Alcarrizos. También lo dejamos en el año 2000 prácticamente en su fase final. Sin embargo, pasaron cuatro años, y el entonces secretario de Obras Públicas no hizo nada.

Ha sido a esta segunda gestión del Partido de la Liberación Dominicana a la que le ha tocado el honor y el privilegio de dejar inaugurado el hospital de esa localidad y de Santo Domingo Oeste, para de esa manera satisfacer una necesidad sentida por los moradores de esa localidad.

Pudiera continuar con una larga lista de carreteras, puentes, escuelas, hospitales y clínicas rurales. Pero no les voy a agobiar. Creo que con los ejemplos presentados podemos concluir que el Secretario de Estado de Obras Públicas del anterior gobierno se caracterizó por una cualidad muy singular: nunca hizo nada.

Pero para que puedan Uds. apreciar definitivamente la diferencia con nuestros adversarios políticos, debo recordarles las críticas ácidas y descompuestas que hacían a la construcción de los elevados y túneles de las principales avenidas de la ciudad de Santo Domingo.

Llegaron hasta a amenazar que si llegaban al gobierno los sembrarían de plátanos y batatas.
Imagínense Uds., ese túnel de la Avenida 27 de Febrero sembrado de batatas. ¡Qué espectáculo más horroroso!

Pero, no. Al instalarse en el gobierno, de repente, cambiaron de opinión. Decidieron entonces que harían el elevado más grande de la ciudad. Iría desde Villa Mella hasta la Avenida San Martín. Empezaron la construcción y las varillas no pasaron del suelo.

Piensen Uds., ¿qué elevado puede ser ese que no pasa del suelo?

Sin duda, debe ser un elevado muy peculiar, extraño, sorprendente, misterioso. Pero ese fue el elevado que concibió el entonces secretario de de Obras Públicas, que parece tener una cualidad especial: es tan atípico como su antiguo jefe.

Nos criticaron para después intentar copiarnos. Pero ni siquiera saben copiar bien. Porque allí donde fracasaron en construir un elevado, hoy se levanta el Metro de Santo Domingo, el que ya viene por ahí para iniciar la revolución del transporte en la República Dominicana.

Para que continúe el progreso y la prosperidad del pueblo dominicano, durante el período 2008-2012, continuaremos llevando a cabo diversos proyectos de desarrollo de infraestructura.

En la región Este, terminaremos la carretera San Pedro-La Romana. Construiremos la Circunvalación de La Romana, la carretera El Coral, la Autovía del Este, el bulevar del Este y la carretera Macao-Miches- Sabana de la Mar.

Como parte del plan que iniciará el Instituto Nacional de Desarrollo Turístico, creado en este gobierno, se construirá un nuevo puerto en Sabana de la Mar para conectarse a través de un ferry con Samaná.

De la misma manera, con la construcción de la carretera que unirá a Monte Cristi con Puerto Plata, pasando por Luperón, el desarrollo turístico de la costa Norte continuará expandiéndose.

Se ejecutarán proyectos de infraestructura para el desarrollo turístico de las provincias María Trinidad Sánchez, Hato Mayor, El Seybo, San Cristóbal, Peravia, Azua, Barahona y de los municipios de Monción, San José de las Matas, Jánico, Jarabacoa, Constanza y Ocoa.

En la región Norte, se terminará la construcción de la Circunvalación de Santiago, la ampliación a cuatro carriles de la carretera Navarrete-Puerto Plata, la variante vial para el reordenamiento de Cabarete, en Puerto Plata y la construcción del Malecón de Nagua, la carretera Mao-Santigo Rodríguez y la carretera San Francisco-Nagua.

En el Sur, es nuestro compromiso terminar la carretera San Cristóbal-Baní, la carretera Cruce de Ocoa-Ocoa, la de San Juan-Las Matas-Elias Piña y la Circunvalación de Baní.

En Santo Domingo y el Distrito Nacional, para descongestionar el tránsito que actualmente se produce, será imprescindible desarrollar el Corredor Duarte.

Este corredor abarca una longitud de 36.5 kilómetros, y se extiende desde la entrada de los Alcarrizos, Autopista Duarte, John F. Kennedy, V Centenario, Padre Castellanos, San Vicente de Paúl hasta la Autopista Las Américas.

Durante el período 1996-2000, iniciamos la construcción de este corredor y se construyeron los elevados de la Winston Churchill, Abraham Lincoln, Ortega y Gasset y el túnel de la Máximo Gómez.

En este período de gobierno, 2004-2008, se construyó el elevado de los Alcarrizos y para el próximo gobierno, 2008-2012, nos proponemos completar este corredor y construiremos:
Primero, el elevado de Manoguayabo, que permitirá evitar el congestionamiento vehicular que se produce en esa intersección, la cual maneja un flujo de 98,950 vehículos diarios.

Segundo, el Viaducto de la Núñez de Cáceres, Teleantillas, el cual dará solución al tráfico vehicular en dos intersecciones: Avenida John F. Kennedy con Avenida Núñez de Cáceres y la Avenida John F. Kennedy con Dr. Defilló, logrando que el tránsito, de 90 mil vehículos por día, sea más fluido, evitando entaponamientos, ahorro de combustible y tiempo de los usuarios.

Tercero, el Viaducto de la Avenida Padre Castellanos, el cual dará solución a 150 mil vehículos por día que circulan por esa avenida y se construirá en cuatro carriles.

Cuarto, La construcción de los nuevos puentes paralelos, desde la Manuela Diez al puente de la 17.
Quinto, el Viaducto San Vicente de Paúl, Avenida Las Américas, la cual maneja un tránsito de 200 mil vehículos por día; y

Sexto, la construcción del elevado de la Charles De Gaulle con la Autopista de San Isidro y con la carretera Mella.

En razón de la importancia del agua potable, éste será un tema que recibirá especial atención durante el próximo período de gobierno. Nos proponemos construir cerca de cien nuevos acueductos y sistemas de alcantarillados en las provincias de Azua, Bahoruco, Barahona, Dajabón, Duarte, El Seybo, Elías Piña, Espaillat, Hato Mayor, La Altagracia, La Romana, La Vega, María Trinidad Sánchez, Monseñor Nouel, Monte Plata, Monte Cristi, Peravia, Puerto Plata, Hermanas Mirabal, Samaná, San Cristóbal, San Juan, San Pedro de Macorís, Sánchez Ramírez y Santiago.

Por supuesto, para la realización de todos esos proyectos en beneficio del pueblo dominicano, necesitamos cuatro años más.

Ahora bien, el objetivo fundamental de todos nuestros esfuerzos radica en promover el desarrollo humano, en erradicar el hambre, la miseria, la pobreza y la desigualdad social.
Todo cuanto hacemos carecería de sentido si la meta final no fuese mejorar la condición humana, tanto material como espiritual, de los dominicanos.
Estamos conscientes, sin embargo, que nada de eso ocurre en forma automática. No es suficiente que haya estabilidad y crecimiento de la economía. Esos son factores básicos, esenciales, pero no determinantes para que la expansión de la economía se traduzca en prosperidad y bienestar para las personas.

Para que se produzca una relación entre crecimiento de la economía y bienestar social, se requiere que de parte de las autoridades gubernamentales se diseñen y apliquen, de manera deliberada, políticas públicas orientadas en esa dirección.

Eso es lo que hemos estado haciendo durante nuestros dos períodos de gobierno y es lo que nos proponemos enfatizar aún más durante los próximos cuatro años, en el caso de ser favorecidos, como esperamos, con el respaldo de las grandes mayorías nacionales.

Para avanzar en nuestra lucha por la eliminación de la pobreza en la República Dominicana, proponemos la realización de un pacto social de carácter incluyente, en favor de las niñas, niños y adolescentes; de los jóvenes; de las mujeres; de los envejecientes y en favor de los discapacitados.
Proponemos que este sea el tiempo de la solidaridad. De solidaridad con los pobres. De solidaridad con las madres jefas de hogar en estado de pobreza. De solidaridad con los desplazados y damnificados.

Al terminar el año 2007, el componente Comer es Primero del Programa de Solidaridad otorgaba 550 pesos al mes a 300 mil hogares pobres, esto es, a un millón quinientos mil dominicanos, contando un promedio de cinco personas por hogar.

Eso es algo que no había hecho ningún gobierno en la historia de la República Dominicana. Sólo el Partido de la Liberación Dominicana ha sabido colocarse a la altura de las expectativas y esperanzas de nuestro pueblo.

A partir de este mes de enero del 2008, se ha iniciado la distribución de 100 mil nuevas tarjetas, las cuales se destinarán, de manera preferente, a los hogares pobres afectados por las tormentas Noel y Olga.

A partir del nuevo gobierno, o sea, a partir del 16 de agosto de este año, se iniciará la ampliación de la cobertura del programa hasta alcanzar 600 mil hogares pobres, o sea, tres millones de personas en condiciones de pobreza.

Pero, para lograr eso, necesitamos cuatro años más.
Haremos transferencia de dinero a madres o embarazadas pobres entre 13 y 18 años de edad que se comprometan a retomar y terminar los estudios en el último nivel cursado, asistir a charlas de orientación y a un centro de cuidado materno infantil.

Otorgaremos recursos en dinero a los mayores de 65 años de edad, o jefes de hogares pobres cubiertos por el programa de solidaridad, siempre que no estén recibiendo una pensión ni se encuentren laborando.

Les será suministrado también medicamentos gratuitos a través de las Farmacias del Pueblo, hasta que se aplique en su totalidad el sistema de seguridad social.

Iguales planes se ejecutarán para los discapacitados, así como a los desplazados y damnificados jefes de hogares pobres.

Para el año próximo, esto es, para el 2009, nos proponemos aumentar el monto del programa Comer es Primero de 550 a 700 pesos mensuales. Todo eso revela el compromiso real que el Partido de la Liberación Dominicana ha asumido con la reducción de la pobreza en nuestro país y el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Pero todo eso requiere del respaldo del pueblo dominicano en las urnas el próximo 16 de mayo. Por eso necesitamos que se nos conceda, cuatro años más.
En el área de educación, es un objetivo fundamental de un próximo gobierno del Partido de la Liberación Dominicana, declarar gratuita y obligatoria la educación dominicana hasta el duodécimo grado.

Eso nunca se ha logrado en la historia de nuestro país, que la educación sea gratuita y obligatoria hasta la terminación del bachillerato.

Eso es motivo más que suficiente para que nos esforcemos en obtener un rotundo triunfo electoral el próximo 16 de mayo.

Pero, de igual manera, nos proponemos ampliar el Programa de Bachillerado Acelerado para Adultos (PREPARA) de 80,000 a 200, 000 participantes y promover el programa de Bachillerato por Internet o Bachinet, a través del Despacho de la Primera Dama.

Incrementaremos el número de Centros de Excelencia del Nivel Medio a por lo menos uno por cada provincia del país (28 centros) a fin de promover la excelencia académica y la sana competencia en este nivel.

Construiremos, reconstruiremos y rehabilitaremos cerca de 17 mil aulas en edificaciones diseñadas adecuadamente, con secciones de no más de 30 estudiantes, en planteles con no más de dos tandas por día.

Elevaremos la oferta de Educación Técnico Profesional a nivel nacional con la creación de 40 nuevos politécnicos para ingresar 80 mil nuevos estudiantes del bachillerato.

Incrementaremos de 300 mil a 600 mil beneficiarios el programa de apoyo a estudiantes procedentes de las familias de menores ingresos mediante la entrega de uniformes, calzados, útiles escolares, mochilas, etc., con el propósito de garantizar el acceso y la permanencia en la escuela y elevar su rendimiento.

Incrementaremos, asimismo, el programa de Alimentación Escolar a dos millones de raciones diarias, con una inversión anual de 4,680 millones de pesos.
Distribuiremos gratuitamente cada año 21 millones de unidades de libros de texto a toda la población estudiantil del sector público.

Continuaremos el proceso de reducción de la brecha digital entre los diferentes sectores del país, garantizando por lo menos tres horas semanales de acceso a Internet a toda la población estudiantil del sector público.

Instalaremos 4,740 Laboratorios de Informática e igual cantidad de Bibliotecas en los centros educativos del Nivel Básico.

Construiremos 240 nuevos laboratorios de Ciencias de la Naturaleza e igual número de Laboratorios de Informática para el Nivel Medio.

En lo que respecta a la Educación Superior, otorgaremos 30 mil becas para estudios universitarios, en el país, a jóvenes meritorios, preferiblemente de escasos recursos económicos.
Otorgaremos 10 mil becas internacionales para estudios universitarios en áreas prioritarias para el desarrollo del país.

Apoyaremos la formación de 2 mil becas para estudios de doctorados o Phd en diferentes áreas del conocimiento.

Otorgaremos 8 mil becas a estudiantes para estudios en institutos técnicos comunitarios (Community Colleges) y 40 mil para estudios de inglés bajo el sistema de inmersión.

Distribuiremos 50 mil tarjetas Joven Universitario, con una cobertura de RD$400 pesos mensuales.

Haremos entrega de autobuses para el transporte de estudiantes universitarios del interior del país, y aplicaremos el subsidio al transporte estudiantil, tanto para el metro de Santo Domingo, como para el sistema de autobuses.

Crearemos incentivos a la innovación y desarrollo tecnológico para la Competitividad. Continuaremos apoyando al Instituto Tecnológico de las Américas, ITLA y al Parque Cibernético. Ampliaremos y fortaleceremos el programa de Centros Tecnológicos Comunitarios y pondremos en ejecución el Plan Estratégico de Ciencia, Tecnología e Innovación.

Como habrán podido ustedes darse cuenta, de nada de eso hablan nuestros opositores. La razón es clara. Carecen de una visión de futuro. No tienen un proyecto de nación y sólo piensan en la conquista del poder para la satisfacción de aspiraciones personales.

Por eso es tan importante fortalecer una mayoría electoral. Por eso es tan de vital trascendencia, que el próximo 16 de mayo el pueblo acuda masivamente a las urnas y respalde, en forma militante al Partido de la Liberación Dominicana, para que así podamos obtener una victoria contundente, apabullante en la primera vuelta electoral.

Estoy convencido que así será, y de esa manera, podremos desarrollar durante los próximos 4 años nuestro programa en las áreas de cultura, deportes, recreación física y salud y seguridad social a favor de todos los dominicanos.

Durante el período 2008-2012 nos proponemos impulsar el plan de promoción del libro y la lectura, establecer un sistema nacional de bibliotecas, que consistirá en poner en funcionamiento una biblioteca en cada provincia.

Fortaleceremos el sistema nacional de museos, la promoción de la cultura popular, la difusión de realizaciones cinematográficas, la creación de orquestas sinfónicas juveniles y bandas musicales en cada provincia, el fomento de la artesanía, de las artes visuales, y la recuperación de nuestro patrimonio cultural.

En lo concerniente a los deportes propiciaremos una política de deportes para todos: para niños, para jóvenes, para envejecientes y discapacitados.
Prestaremos especial atención al deporte de competición y alto rendimiento.

Terminaremos, a nivel nacional, la construcción de los polideportivos, la reparación de los plays de baseball y la rehabilitación de todas las canchas deportivas averiadas.
Se promoverán los juegos provinciales, los juegos barriales, los interuniversitarios y los juegos nacionales.

Y por supuesto, nos comprometemos desde ya a apoyar con fervor y entusiasmo a las Águilas Cibaeñas, actuales campeones nacionales de baseball, para que en la próxima Serie del Caribe, pongan en alto la bandera tricolor de la República Dominicana.

Uno de los grandes retos que enfrentamos como nación para garantizar el bienestar social a la sociedad dominicana, es el que se refiere a la salud y al sistema de seguridad social.

En tal virtud, constituye una meta de un próximo gobierno del PLD incrementar la esperanza de vida de nuestros compatriotas a 72 años de edad, reducir la mortalidad materna a 80 por cada 100 mil nacidos vivos, y disminuir la mortalidad infantil a 25 por cada mil nacidos vivos.

Constituyen igualmente objetivos de alta prioridad, lograr una cobertura de inmunización de 90 por ciento en todos los municipios del país, reducir la incidencia de la malaria a menos de 10 casos por 100 mil personas, y disminuir la incidencia del dengue. Aplicaremos el programa de distribución de medicamentos e instalación de Farmacias del Pueblo a través de Promese.

Aspiramos al pleno funcionamiento del Sistema de Seguridad Social, en todas sus modalidades, lo cual, por vez primera en la historia nacional permitirá el acceso de toda la población a un sistema de salud equitativa, solidaria y de calidad.

No escapa a nuestra atención el conjunto de grandes retos y desafíos a los que iniciándose el Siglo XXI tiene que enfrentarse la Republica Dominicana. Algunos de esos retos se corresponden con la deuda social acumulada de nuestra sociedad, a la que en algún momento hemos denominado como la etapa inconclusa de la Era Industrial.

Al mismo tiempo, hay otra agenda de desarrollo, que se relaciona con la actual Era de la Globalización, la interdependencia y la revolución tecnológica.

Es en la capacidad de enfrentar ambas agendas simultáneamente donde radican nuestras verdaderas posibilidades de desarrollo sostenible.

Aun tenemos en la República Dominicana graves problemas en el sector energético, muy especialmente en el subsector eléctrico, en el área de viviendas y asentamientos humanos, en el de la preservación del medio ambiente y los recursos naturales, así como en el de la seguridad ciudadana.

Constituye un imperativo impostergable el que durante los próximos cuatro años le pongamos fin, definitivamente a la era de los apagones en nuestro país. Más allá del 2012, no habría manera de justificar interrupciones en el servicio eléctrico en la República Dominicana.

Trabajaremos en la sustitución del tipo de combustibles que se utilizan en la generación de energía para disminuir sus costos de producción.

La disminución del costo de generación de energía deberá producir una reducción en el pago de la tarifa de los usuarios.

Promoveremos la exploración de hidrocarburos. Seremos rigurosos en la aplicación del plan de conservación y ahorro de energía. Iniciaremos próximamente el plan de uso de gas natural vehicular. Procuraremos ser menos dependientes de combustibles fósiles. Impulsaremos el uso de las energías renovables, especialmente la energía eólica, solar y de biocombustibles, e intensificaremos el programa de sustitución de bombillos incandescentes por bombillos fluorescentes.

Por otro lado, se hace también necesario detener el crecimiento del déficit habitacional, a través de la construcción de 200 mil nuevas soluciones habitacionales durante el próximo cuatrienio.
Se requiere incentivar la producción de esas soluciones habitacionales con la participación del sector privado, para familias de ingresos medios y bajos, en las distintas ciudades del territorio nacional, ampliando los programas de subsidio habitacional directo.

Estimularemos la aprobación de la Ley de Viviendas y Asentamientos Humanos para definir las políticas y el marco regulatorio de este sector, y procederemos a revisar y adecuar la Ley de Alquileres como forma de lograr la disminución del déficit al que hemos hecho referencia.

En el área de medio ambiente y recursos naturales, reformularemos nuestra política en relación a la estrategia nacional de conservación y uso sostenible de la biodiversidad, el manejo y uso de espacios costeros y marinos, adaptación y reducción de vulnerabilidad al cambio climático, el manejo integrado de cuencas y el control de la contaminación y emisiones atmosféricas.

Apoyaremos y promoveremos la aprobación de leyes sectoriales y especiales sobre ordenamiento territorial, bosque, agua, biodiversidad, seguridad de la biotecnología, manejo de residuos sólidos peligrosos, así como la reforma de la Ley Sectorial de Áreas Protegidas.

Desarrollaremos programas y proyectos para revertir los procesos de erosión, empobrecimiento, salinización, compactación y esterilización de los suelos de la República Dominicana; y consolidaremos el Plan Nacional de Quisqueya Verde, ampliando su cobertura en el territorio nacional con énfasis en áreas críticas y zonas rurales deprimidas.

Así se hace Patria. Así se construye un país. Cuánta diferencia entre el Partido de la Liberación Dominicana y las otras fuerzas políticas que en base al engaño, la irresponsabilidad y la demagogia, pretenden confundir al pueblo dominicano y desviarlo en sus esfuerzos por la construcción de un mejor destino.

Pero así como nos preocupamos por proteger la naturaleza y nuestro entorno, también se hace necesario cumplir con el más sagrado deber de todo Estado Moderno: la protección y seguridad de sus ciudadanos.

La tasa de criminalidad sobre 100 mil habitantes era en el año 2004 igual a 25.2. Al iniciarse el Plan de Seguridad Democrática en el 2005, se había situado en 26.4. Sin embargo, al finalizar el año 2007 ya había disminuido a 22.

Con el Plan de Seguridad Democrática se ha venido atacando la tasa de criminalidad creada por la violencia y la delincuencia. El programa más decisivo ha sido el de la reforma y modernización de la Policía Nacional, el cual ha puesto a esa institución a realizar una reestructuración para dejar definida sus 6 grandes áreas de trabajo: prevención, investigación criminal, inteligencia delictiva, formación académica, asuntos internos y área administrativa.

Para una próxima gestión de gobierno, nos proponemos profundizar el proceso de modernización y reforma de la Policía Nacional, elevar su profesionalización y eficiencia, y capacitar a 30 mil policías, a los fines de que puedan cumplir con esos objetivos.

Consolidaremos los 100 barrios donde opera Barrio Seguro y procuraremos ampliarlo hacia todas las provincias y ciudades donde corresponda aplicarse.

Constituye un objetivo estratégico fundamental a ser alcanzado hacia el año 2012 reducir la tasa de criminalidad a 8 sobre cada 100 mil habitantes, lo cual estaría entre las tasas más bajas de América Latina y del mundo.

De esa manera, no nos cabe duda, la República Dominicana volverá a ser, como bien lo merece, uno de los lugares más seguros del planeta.

Asimismo para garantizar la integridad de nuestro territorio, la protección de nuestro espacio aéreo y marítimo, y la reafirmación de nuestra soberanía nacional continuaremos el fortalecimiento institucional y el proceso de reforma y modernización de nuestras Fuerzas Armadas.

En un momento en que el mundo se encuentra estremecido por grandes calamidades y tragedias, en que predomina una situación de incertidumbre y volatilidad, a los dominicanos no nos queda otra alternativa que no sea fortalecer los cimientos de nuestra nacionalidad.

A diferencia de otras épocas, la migración ya no será una solución a nuestros problemas. En todas partes se erigen nuevas barreras a las migraciones, y se desarrollan actitudes de racismo y xenofobia, que en algunos casos llegan hasta la violencia.

Fortalecer, pues, nuestra dominicanidad constituye en estos momentos un acto de supervivencia. Por eso debemos ser tan celosos y poner tanto cuidado en todo lo que se refiere a la sociedad dominicana. Por eso no podemos permitir que la conducción de nuestros destinos nacionales caiga en manos de personeros que nunca han demostrado tener sentimientos patrióticos o estar en capacidad de asumir todos los sacrificios y privaciones que significa colocarse a la vanguardia de la defensa de los intereses nacionales.

Estos no pueden ser momentos de dudas y de vacilaciones. Lo que se requiere es firmeza y compromiso. Lo que está en juego es el avance hacia el progreso o la involución y el retroceso.

En las actuales circunstancias, lo que el Partido de la Liberación Dominicana somete a la consideración, a la conciencia y a la sensibilidad del pueblo dominicano es un programa de 6 puntos fundamentales que consisten en fortalecer el Estado Nacional para ponerlo al servicio de los ciudadanos; fomentar una economía dinámica y competitiva, generadora de empleos productivos; promover un pacto social para erradicar la pobreza y expandir la clase media; enfatizar un compromiso nacional por la sostenibilidad ambiental; impulsar una estrategia para la difusión de la educación, la cultura, la ciencia y la tecnología; y promover una política exterior responsable que concite el respeto y la admiración hacia la República Dominicana.

Esos son nuestros valores, propósitos y principios. Por eso luchamos. Por eso nos involucramos en las aspiraciones de cambio social de nuestro pueblo; y por eso esperamos que con la ayuda de Dios, el Todopoderoso, y el respaldo mayoritario del Pueblo Dominicano, podamos disponer de 4 años más. De 4 años más para seguir trillando el camino del progreso, la prosperidad y el bienestar de la familia Dominicana.

De 4 años más, para que la esperanza y la fe sigan reinando en el corazón de cada dominicano y su sueño de un mejor futuro se vea cristalizado en un auténtico proyecto de nación.

¡Que viva el Partido de la Liberación Dominicana!
¡Que viva la República Dominicana!
¡E’pa lante que vamos!
¡E’pa lante que vamos!