DISCURSO DE PROCLAMACIÓN DE LA CANDIDATURA PRESIDENCIAL DEL DR. LEONEL FERNÁNDEZ

Por: Leonel Fernández |



Compañero Dr. Reinaldo Pared, Secretario General del Partido de la Liberación Dominicana;

Compañeras y Compañeros miembros del Comité Político;

Compañeras y Compañeros miembros del Comité Nacional de Campaña;

Compañeras y Compañeros miembros del Comité Central;

Compañeras y Compañeros dirigentes provinciales, intermedios, municipales y de base.

Compañeras y Compañeros representantes de Movimientos de apoyo;

Señoras y señores Representantes de Partidos Políticos;

Distinguidas Personalidades Invitadas

Señoras y Señores;

Pueblo Dominicano:

El pasado 29 de junio, el Partido de la Liberación Dominicana concluyó su proceso electoral interno para escoger su candidato presidencial a las elecciones de mayo del 2004 de una manera que resulta poco común en la República Dominicana. Lo hizo en forma ordenada, democrática y ejemplar, como sólo lo sabe hacer en el ámbito político nacional, el partido morado de la estrella amarilla: el Partido de la Liberación Dominicana.

En ese proceso de elecciones primarias internas tuve el inmenso privilegio y la gran honra de haber sido favorecido con el voto mayoritario de mis compañeros de Partido, por lo que aprovecho esta oportunidad para testimoniarles públicamente mi más alto sentido de gratitud por la confianza y la fe depositadas sobre mi persona para conducir de nuevo por caminos de gloria y de victoria esta incorruptible organización patriótica, creada por el genio político de una de nuestras figuras históricas más ilustre de todos los tiempos, el profesor Juan Bosch.

Estoy plenamente consciente de que asumo mi rol de candidato presidencial del PLD y de futuro Presidente de la República, en un momento particularmente difícil de la vida nacional.

Como resultado de la crisis por la que estamos atravesando, predomina en diversos estratos sociales de nuestra población, un sentimiento de desaliento, de incertidumbre y de frustración.

Es tal el pesimismo que se ha apoderado de importantes núcleos nacionales, que determinadas personas han llegado hasta a considerar que nuestras actuales aflicciones carecen de solución. Y no faltan quienes, apoyándose en los lazos de amistad que nos unen me advierten sobre las dificultades y tropiezos que en términos personales me aguardan.

Por supuesto, yo no lo veo así. Particularmente, considero que si en estos momentos la República Dominicana atraviesa por uno de sus períodos más delicados, eso no se debe a una falla intrínseca del pueblo dominicano, sino a una incapacidad manifiesta de a quienes les ha correspondido, durante esta etapa, guiar los destinos nacionales. A tal punto que hoy son muchos los simpatizantes del PRD que manifiestan abiertamente su arrepentimiento.

Quien ha fracasado no ha sido el pueblo dominicano. Quien ha fracasado ha sido el gobierno del Partido Revolucionario Dominicano.

Compañeras y Compañeros, el pueblo dominicano puede mirar hacia el futuro con esperanza y optimismo, porque en toda la historia nacional no ha habido un solo momento en que nuestro pueblo no haya podido superar sus adversidades y colocarse por encima de sus infortunios. No ha habido un solo momento en más de ciento cincuenta años de vida republicana, un solo instante, en que no hayamos vencido nuestras desgracias y sofocado nuestras calamidades.

La crisis actual que estamos padeciendo, también será superada. Será superada con la inteligencia, el trabajo y la perseverancia del pueblo dominicano. Pero además, con la visión, el sacrificio, la prudencia y la experiencia que ya tienen en el arte de gobernar muchos hombres y mujeres de la República Dominicana.

En lugar de sentirme abrumado o intimidado por la magnitud de la obra que debemos realizar para que nuestro país vuelva a enrumbarse por caminos de progreso y bienestar, observo en las circunstancias que actualmente ensombrecen a la nación una oportunidad de oro para que la generación política que represento le devuelva al pueblo dominicano la confianza en su futuro, la tranquilidad en su diario vivir y la fe en su propio destino.

En días recientes, hemos asistido a un espectáculo vergonzoso. Los acontecimientos acaecidos en la Cámara de Diputados para la escogencia de su Presidente y demás integrantes de su bufete directivo, constituyeron un triste y lamentable episodio para la democracia dominicana.

Yo me pregunto: ¿ Es ese acaso el país que queremos? ¿Deseamos nosotros tener un país que no es capaz ni siquiera de escoger en forma ordenada y civilizada a un funcionario de uno de los órganos del Estado? ¿ Es que resulta imprescindible vivir en medio de la anarquía y del escándalo, provocando apagones y lanzando tiros en medio de una augusta sala parlamentaria, para que nuestra democracia funcione?

Creemos, sinceramente, que no. Que ese no es el país que la inmensa mayoría de dominicanos deseamos para nosotros y para nuestros hijos, ni tampoco el que resulta apropiado para el adecuado funcionamiento de nuestras instituciones públicas.

En adición al bochornoso episodio de la Cámara de Diputados, el país ha sido testigo de otros acontecimientos que vulneran y debilitan el apropiado funcionamiento institucional de nuestro sistema democrático.

Es moralmente inaceptable el que bajo la conducción del actual partido de gobierno se haya realizado una reforma a la Constitución de la República con el único y exclusivo objetivo de introducir la formula de la reelección presidencial.

¿Por qué no se le consultó al pueblo en esa Reforma a la Carta Sustantiva del Estado?¿Por qué no se pensó en una ampliación de los derechos ciudadanos? ¿En la incorporación de los derechos de protección al medio ambiente y los recursos naturales, o en la introducción de un mecanismo de consulta popular, como el plebiscito o el referéndum? ¿Dónde están previstos los derechos culturales de la población, o los derechos de la mujer y de la juventud? ¿Por qué no se valoró otorgar categoría constitucional al derecho de acceso a la información pública, al defensor del pueblo o al recurso de amparo? En fin, ¿por qué no se pensó, siquiera, en una nueva y moderna declaración de principios, como introducción del texto constitucional?

Por una sencilla razón. Porque para los nuevos amos del poder en la República Dominicana, nada de eso importa. Para ellos lo único que verdaderamente tiene valor e importancia es lo que les confiere más poder y autoridad.

Por eso se explica que entre las fórmulas que actualmente se examinan para resolver el conflicto por la candidatura presidencial del Partido Revolucionario Dominicano, se contempla una nueva reforma a la Constitución de la República, pero esta vez al revés, o sea, para prohibir la reelección inmediata.

Como pueden ustedes observar, en aras de satisfacer sus intereses particulares, no los del país, se está hasta en disposición de hacer de nuestra Carta Magna una especie de caricatura, o lo que sería tal vez más risible, una versión jurídica de los mejores chistes de Freddy, Cuquín y Boruga.

De lo que se trata es de utilizar las instituciones públicas, no en provecho del interés colectivo o el bien común, sino con un propósito estrictamente particular.

Por la experiencia reciente de otras naciones hermanas de América Latina, es más que evidente que abusar de manera consciente o inconsciente, del buen funcionamiento de la gobernabilidad en un Estado de Derecho, como hoy lo hacen los lideres del PRD, es la forma más rápida y expedita para enterrar al sistema democrático.

Porque, además, no se conforman con eso. En su proyecto de poder, politizan el Ministerio Público, hasta convertirlo en un Ministerio Político, por demás rudimentario e incompetente; y el despacho del Procurador General de la República, transformado en la oficina del Provocador General de la República.

En su ambición desmedida por ejercer el control absoluto, en desmedro del pluralismo democrático, el actual grupo gobernante aprovechó su mayoría circunstancial en el Senado de la República para imponer a su conveniencia los jueces de la Cámara de Cuentas y de la Junta Central Electoral.

El actual equipo de gobierno no ha tenido límites ni freno a la hora de irrespetar la libertad de expresión, ejerciendo presiones sobre algunos medios, o deteniendo algunos profesionales de la comunicación, en forma arbitraria e ilegal, sólo porque emiten opiniones contrarias a las del gobierno, o tienen la osadía de conducir una encuesta radial en la que por infortunio, pero por voluntad popular, el mismo Diablo le gana la partida al actual Presidente de la República.

Este gobierno desacata sentencias provenientes de los tribunales de la República. Se apodera de activos de instituciones objeto de litigio con una finalidad estrictamente política. Irrespeta a la opinión pública. Persigue a sus adversarios. Intimida al sector empresarial e impone la vulgaridad y la grosería en todas sus acciones.

Dominicanas y Dominicanos, todo eso tiene que cambiar, e inevitablemente cambiará, por decisión popular, cuando el 16 de agosto del 2004, subamos de nuevo junto al pueblo, por la calle Moisés García, las escalinatas del Palacio Nacional.

En nuestra próxima gestión de gobierno, además de rescatar la decencia, el respeto a la gente y la sobriedad que requieren las acciones gubernamentales, retomaremos con responsabilidad la reforma y modernización del Estado.

Sobre la base del diálogo y el consenso, propondremos una verdadera reforma constitucional en la República Dominicana, que nos permita disponer de las instituciones requeridas para un Estado moderno del siglo XXI, como reclaman los tiempos actuales.

Crearemos un órgano consultivo permanente con el sector empresarial, sindical, religioso y de la sociedad civil, para que sean parte de los mecanismos de decisión que se adoptan desde el Estado, haciendo, de esa manera, más democrático y participativo, el ejercicio de gobernar.

Además de promover la modernización y el fortalecimiento de la Contraloría General de la República, contrataremos los servicios de firmas auditoras de prestigio internacional, para que periódicamente puedan realizar inspecciones en todas las dependencias del Estado y de esa forma garantizar la transparencia de todas las operaciones financieras del tren gubernamental.

Declararemos, desde el primer día, la guerra sin cuartel contra el flagelo de la corrupción. Contra nuestro nuevo gobierno nadie, de manera justa, podrá jamás levantar el índice acusador. Por eso, a todos aquellos que pretenden acompañarme en este proyecto de país, que no me pidan en privado lo que no se atreverían a decirme en público.

Para agilizar los trámites y hacerlos más asequibles, se continuará el proceso que iniciamos de automatización de las instituciones públicas. Se promoverán programas, en todas las áreas, de entrenamiento de los servidores públicos, a fin de garantizar su profesionalización.

Se trabajará, en combinación con las autoridades del orden judicial, en una labor de apoyo a la profundización de la reforma en el área de la justicia. Se pondrá especial énfasis en la creación de un Ministerio Público profesional y despolitizado. Se ejecutará una profunda reforma del sistema carcelario y se pondrá en ejecución un moderno sistema de seguridad ciudadana y defensa nacional.

De igual manera, se concederá particular importancia a un proyecto de reforma de la Presidencia de la República, que incluya una modificación sustancial a la actual ley de presupuesto y gastos públicos y reordene las instituciones dependientes del Poder Ejecutivo.

Se mejorará la cobertura y calidad de los servicios públicos en general, y se le otorgará carácter de prioridad a los de energía, agua potable, salud, transporte e infraestructura. Se le brindará todo el apoyo requerido a las instituciones culturales, particularmente a bibliotecas, archivos, museos, teatros y galerías de arte. Se le prestará particular interés a los envejecientes, discapacitados, a los centros para niños huérfanos, y las guarderías para madres trabajadoras.

En resumen, compañeras y compañeros, volveremos a la estabilidad, la modernidad y al progreso, alejándonos de la improvisación y el populismo irresponsable.

Estamos conscientes que el problema más agudo que en estos momentos afecta a la población dominicana es el que se refiere a la economía. Sobre ese particular podemos asegurar que el malestar es tan profundo que se asemeja al de una persona que con los ojos vendados se encamina hacia un profundo precipicio.

Durante los últimos tres años, en el ámbito económico, todo ha sido trastocado. En ese aspecto, como he dicho en otras ocasiones, el actual gobierno se parece a una especie de rey Midas tropicalizado, en el sentido de que todo lo que toca lo empobrece.

Los dominicanos íbamos por buen camino. Aquí, el producto interno bruto había experimentado un crecimiento espectacular. La República Dominicana era tomada como un modelo por otros países. Se hablaba hasta del «milagro económico dominicano».

Los principales indicadores eran estables. La tasa de cambio apenas creció durante el gobierno pasado. Hubo mayor circulación del dinero. Hubo mayores depósitos y préstamos bancarios. El comercio floreció. La industria prosperó. Las exportaciones se incrementaron. El número de turistas aumentó. La producción agrícola fue más que satisfactoria. Se crearon 660 mil nuevos empleos, una cifra récord para un período de cuatro años. Se redujo la deuda externa. Se incrementaron los ingresos del Estado, a pesar de haberse eliminado y reducido impuestos. La inflación fue baja; y el pueblo experimentó una sensación de bienestar, alegría y optimismo, como no se había visto durante mucho tiempo.

Pero de pronto llegó esta dirigencia del Partido Revolucionario Dominicano al poder y todo eso se ha ido por la borda. Ahora lo que tenemos es una economía que no crece; una tasa de cambio que ha llegado a 37 pesos por dólar, provocando una devaluación del peso como nunca antes había ocurrido en la historia económica dominicana; una inflación, calculada para este año, de 35 por ciento; pérdida de miles y miles de empleos, pérdida de confianza por parte de los agentes económicos; quiebra de negocios; restricción a la circulación monetaria y aumento de las tasas de interés de los préstamos bancarios a niveles tampoco antes vistos.

Al 30 de julio de este año, el financiamiento del Banco Central a la banca comercial privada alcanza los RD $77,980 millones de pesos, lo cual representa el 15.9% del PIB. Si a eso se le añade el monto de los certificados de participación, podemos decir que nunca antes ningún gobierno había emitido tanto dinero inorgánico en tan poco tiempo.

En síntesis, con la llegada del PRD al poder en agosto del 2000, se abrió una caja de Pandora que ha estremecido hasta sus niveles más profundos los cimientos de la sociedad dominicana; y para recuperar la estabilidad perdida, ahora se sella un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional que nunca fue necesario en nuestro gobierno.

Los apologistas del gobierno, por supuesto, procuran evadir toda responsabilidad respecto del huracán económico que ha azotado al país durante los últimos tres años y atribuyen sus causas a factores externos.

Con gran énfasis se afirma, en los círculos de gobierno, que las flaquezas y debilidades que hoy día exhibe la economía nacional se deben a la desaceleración de la economía norteamericana, a los altos precios del petróleo en los mercados internacionales, a los ataques terroristas del 11 de septiembre y a la guerra de Irak.

Que no nos vengan con cuentos. Peores condiciones internacionales tuvimos que afrontar nosotros. Cabe recordar que en 1997 se presentó la crisis asiática. En 1998, la crisis rusa. En 1999, se produjo la devaluación profunda del real brasileño y en el 2000, la devaluación del euro.

Resultó impactante para nuestra economía el incremento notable de los precios del petróleo en año 2000, al tiempo que en el plano interno nos vimos conmovidos por la gran sequía del año 1997 y el huracán Georges en 1998.

A pesar de todo eso, durante el gobierno del Partido de la Liberación Dominicana, la economía creció a un promedio de 8.5% al año, uno de los más altos del mundo y el mayor de América Latina.

¿Por qué no habrá ocurrido lo mismo durante el período de gobierno del PRD?

Los funcionarios del gobierno han esgrimido los precios del petróleo como una de las principales causas de la crisis del país. Pero sucede que el precio del petróleo en el año 2001, cuando ya gobernada el PRD, era cinco dólares más barato que el precio promedio del barril de petróleo comprado durante el último año de nuestro gobierno.

En el año 2002, el segundo año de gobierno del PRD, el país gastó 208 millones de dólares menos que en el último año de nuestro gobierno.

Así pues, en el año 2000, la República Dominicana gastó más en petróleo que en los años 2001 y 2002, y a pesar de eso en el 2000 crecimos más de tres veces de los que se creció en el 2001 y cerca de dos veces más de lo que se creció en el 2002.

Por consiguiente, no es cierto que la crisis por la que estamos atravesando es causada por el petróleo.

Podría argumentarse que como resultado de que la economía de los Estados Unidos no ha crecido en los últimos años a los mismo niveles que en el año 2000, los dominicanos en el extranjero dejaron de enviar remesas al país.

Pero eso tampoco es cierto. En el año 2000, el país recibió remesas por 1,689 millones de dólares. Pero al año siguiente, en el 2001, recibimos 119 millones de dólares más que en el año 2000.

El año pasado, el país recibió la mayor cantidad de remesas en toda su historia, unos 1,940 millones de dólares, lo que es más que en el 2001 y mucho más que en el 2000.

Puede concluirse, por consiguiente, que tampoco las remesas constituyen la causa de la crisis económica actual.

Por otra parte, el Gobierno ha argumentado también que la caída de las exportaciones de zonas francas y del turismo representan factores desencadenantes de la crisis actual.

Pero eso también es falso. En lo que va de año las exportaciones han aumentado en un 8.6 por ciento, y el turismo ha tenido una excelente recuperación, de forma tal que hasta el mes de julio el país había recibido unos 300 mil turistas más que en el mismo período del año pasado.

¿Cómo se explica, entonces, que habiendo mejorado significativamente el comportamiento del turismo y las exportaciones, la economía dominicana, en su conjunto, haya desmejorado, hasta el punto de que durante el segundo trimestre de este año haya decrecido en un 2%?

Esa, obviamente, es una pregunta para la que el actual gobierno del PRD carece de respuesta, y pone de relieve que más que a factores externos, las causas de la actual crisis que nos abate se deben, antes que nada, a la improvisación y a la incapacidad para gobernar de los actuales dirigentes del Partido Revolucionario Dominicano.

Los voceros del oficialismo tampoco pueden argumentar, de manera creíble, que la actual situación de calamidades y penurias por la que atraviesa la sociedad dominicana se debe a una insuficiencia de captación de recursos por parte del gobierno.

Nunca, señoras y señores, como hasta ahora, había habido, en la historia de la República, un gobierno con mayor voracidad fiscal como el que tenemos. Nunca antes había habido un equipo gobernante tan glotón y tan ávido de dinero.

No olvidemos que este fue el gobierno que aplicó el 1.5% como impuesto mínimo sobre la renta. El que incrementó el impuesto selectivo a las bebidas alcohólicas y a los cigarrillos. El que llevó la aplicación del ITEBIS de un 8 a un 12% y amplió su base a muchos servicios que se encontraban exentos de pago. El que subió los impuestos a los derivados del petróleo. El que duplicó el impuesto de salida del país. El que triplicó el pago del peaje. El que aplicó un 0.15% a los cheques. El que está aplicando un 2% a las importaciones y un 5% a las actividades de exportación y hotelera. Y como si esto fuera poco, ahora se propone incrementar el impuesto a las placas y otras medidas más.

Ese apetito fiscal insaciable del gobierno del PRD, que parece tener una solitaria en el estómago, le ha permitido manejar, en tan sólo tres años, 200 mil millones de pesos, oigan eso, 200 mil millones de pesos, cantidad que es mayor en 40 mil millones a lo que el gobierno del PLD manejó durante todo su período.

Pero como si todo eso ya no fuera de por sí más que suficiente, veamos cuál ha sido el comportamiento de este gobierno en lo que se refiere a uno de los aspectos más sensibles de nuestro desarrollo con miras hacia el futuro: el problema de la deuda, tanto externa como interna.

En el 1996, cuando al Partido de la Liberación Dominicana le tocó llegar al gobierno, la deuda externa de la República Dominicana era de 3,810 millones de dólares. Cuatro años más tarde, cuando lo abandonamos, ésta deuda había descendido a 3,700 millones de dólares.

En sus cuatro años de gobierno, el PLD redujo la deuda externa de la República.

Pero, ¿qué ocurre ahora? Ahora ocurre que para fines de este año, 2003, la deuda será de 5,400 millones de dólares, y el año próximo, cuando éstas autoridades hayan finalizado su gestión, el país deberá casi 6 mil millones, es decir, más del 60% de lo que se debía en el 2000.

Pero, además, conviene llamar la atención sobre el hecho de que, mientras a finales del año 2000, la deuda total del Gobierno Dominicano, incluyendo la deuda interna, era de sólo el 25.9 % del total de ingresos nacionales, para el 2004, el país deberá casi el 50% del total del ingreso producido por nuestra economía, es decir, unos 270 mil millones de pesos, o lo que es lo mismo, más de tres veces el presupuesto de este año.

En el caso de la deuda interna del gobierno con la banca comercial, es preciso indicar que ésta pasó de 6 mil 300 millones en agosto del 2000 a casi 17 mil millones al día 1ro. de este mes de agosto. Eso quiere decir que lo que les llevó 30 años a todos los gobiernos del país tomar prestado a la banca comercial, el gobierno del PRD casi lo triplica en sólo tres años.

¡Que bárbaros! ¡Cuánta irresponsabilidad! ¡Cuánta insensatez!

Ahora bien, ¿ qué ha hecho este gobierno con tanto dinero? ¿Qué ha hecho con tantos recursos obtenidos por vía de la recaudación fiscal? ¿Qué ha hecho con la enorme cantidad de préstamos realizados?

La verdad: nada. Nadie sabe que ha hecho este gobierno con todo ese dinero obtenido. Aquí no hay una sola obra que este gobierno pueda exhibir, en ningún terreno.

Ahí está la Biblioteca de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, en su sede central, la cual fue dejada por el gobierno del PLD en un 90% de construcción.

Señores, han pasado tres años, y el gobierno del PRD no ha hecho nada.

Ahí están las instalaciones de la UASD en Santiago, que a pesar de haber sido dejadas concluidas en un 45% por el gobierno del Partido de la Liberación Dominicana, este gobierno no les ha clavado ni siquiera una tachuela.

Ahí está el edificio del CURNE en San Francisco de Macorís, con un 85% de construcción en el año 2000. Una obra sin suerte, en la que no se ha hecho lo que se llama, nada.

Ahí está el edificio del CURNA, en Nagua, iniciada por el anterior gobierno en el 1999, con un 30% de terminación. Tres años después, nada.

Ahí está la escuela de Monte Plata, con un nivel de terminación de un 50%. Pero tres años después, en el gobierno del PRD, nada.

¿Creen Uds. que eso es lo que se merece la juventud de nuestro país? ¿Creen Uds. justo que pueda haber tanta despreocupación e insensibilidad por la educación de nuestros jóvenes?

Pero este gobierno, que se vanagloria de las presuntas obras realizadas por todo el país, ¿ qué explicación puede ofrecer de este edificio de la Oficina Gubernamental de Monte Plata, con un nivel de terminación de un 70% al momento del traspaso de mando?

Señores, tres años después, nada.

¿Qué puede decir del proyecto habitacional La Zurza, con un nivel de terminación de un 70%, hoy polvoriento, maltrecho y en rápido proceso de deterioro?

Tres años después, nada.

He ahí la carretera Azua, San Juan, Río Viajama, con un nivel de terminación en el año 2000, de un 75%. Hoy luce pedregosa y cubierta de maleza.

Tres años después, nada.

Ahí está la Avenida Circunvalación de Santiago. Luce una obra sin suerte, abandonada al paso del tiempo.

Tres años después, nada.

Pero ahí está el hospital Luis Eduardo Aybar. Cuya reconstrucción tenía un nivel de avance de un 90% incluyendo los equipos médicos.

Tres años después, nada.

Ahí está el proyecto vial de Villa Liberación, actualmente Villa José Francisco Peña Gómez, sin nadie que se conduela, a merced del fango y la basura.

Señores, tres años después, nada.

Ahí está el edificio de la Suprema Corte de Justicia, con un 90% de terminación, al concluir el gobierno del PLD. No le faltaba casi nada. Han pasado tres años. No le han hecho, nada.

Así, por todo el país. Por las distintas provincias, municipios, secciones y parajes. Obras abandonadas. Obras dejadas a su suerte, en proceso de deterioro, en fase de extinción.

Porque, en tres años, no se les ha hecho, nada.

Pero lo más interesante es el corredor Máximo Gómez, Villa Mella. Después de haberse desgañitado criticando los elevados construidos por el gobierno del PLD, este gobierno, mediante un contrato de concesión, lo que significa que no ponía un solo centavo de los recursos fiscales, inició la construcción de lo que sería el más extenso de los elevados, el que va de la Máximo Gómez a Villa Mella.

Pero el elevado del PRD no ha despegado. El elevado del PRD se quedó sembrado en el suelo. El elevado del PRD no pasó de las varillas.

Lo más llamativo del caso es que el que pasa por ahí observa un letrero que dice: Monumento a la Reelección.

Y así es. Porque en tres años, este gobierno no ha hecho nada.

¿Qué ha hecho este gobierno por el pueblo? ¿Qué ha hecho por la gente?

Al finalizar el mes de julio, el gobierno le debía a los productores de habichuelas del valle de San Juan 84 millones de pesos de las cosechas de los años 2001 y 2002.

En Ocoa se ha dejado de sembrar papas debido a los altos precios de la semilla importada, el elevado precio de los costos de producción y las dificultades en la comercialización.

En Baní, se sembraban normalmente unas 14 mil tareas de cebolla. Ahora, sólo se siembran unas tres mil tareas. El costo de producción por tarea en el año 2000 era 3,000 pesos. En la actualidad, es de 12,000 pesos.

En Vallejuelo, provincia de San Juan, se perdieron alrededor de 50,000 quintales de cebollas.

En el municipio de Las Matas de Farfán han muerto de hambre y de sed unas 4,000 cabezas de ganado.

Un litro de leche está costando producirlo alrededor de 10 pesos y se está vendiendo a 7 pesos promedio. El ganadero está perdiendo 3 pesos promedio por litro producido.

Aquí se encuentra, entre nosotros, Porfirio Valdez.

Porfirio Valdez es un productor de pollos y alimentos para animales de La Vega. Es propietario de la empresa Alimentos Pueblo Viejo.

Hace cuatro meses, Porfirio Valdez producía 35,000 pollos cada 60 días. Ahora sólo produce 8,000 pollos en el mismo lapso de tiempo. Respecto de la producción de alimentos, está tan mal, que piensa abandonar definitivamente esa actividad.

Fausto Burgos, «Moreno».

Fausto Burgos es productor de cacao y Vicepresidente de la Unión de Cacaoteros Dominicanos.

A pesar de que los precios internacionales del cacao son atractivos, los elevados costos de producción y financieros tienen a los productores con enormes deudas, y con la aplicación del 5% a las exportaciones, la situación de ese sector se torna cada vez más grave.

Para los productores de cacao, como para otros productores agrícolas que se dedican a la exportación, los gobiernos del PRD han resultado particularmente funestos. Ha sido bajo los gobiernos de ese partido, que se ha aplicado el 36% del recargo cambiario, así como la Ley 199, que gravaba lo que se dio a conocer como beneficios excesivos.

En su paso por el poder, el PRD se ha caracterizado, en forma reiterativa, de castigar el éxito de los sectores productivos. Es como si obtener algún beneficio por la labor realizada constituyese una ofensa para los sucesivos gobiernos del Partido Revolucionario Dominicano.

Por segundo año consecutivo, los productores de arroz han vendido la cosecha por debajo del costo de producción.

Aquí está don Andrés Ventura, destacado arrocero de la provincia de La Vega, quien inventó el famoso rolo arrocero, que ha permitido incrementar la productividad del cereal.

Como resultado de la decisión del gobierno de que no se sembrara en diciembre del 2001, y como consecuencia de que la fanega de arroz se vende hoy a RD $750.00 pesos, que es el mismo precio de 1998, pero con costos de producción tres veces más, don Andrés perdió la producción de 2,400 tareas de tierra sembradas de arroz.

Don Marino Reynoso y Alberto Abreu. Aquí están don Marino Reynoso y Alberto conocidos productores de cerdos de la provincia Espaillat.

Alberto producía unos ochocientos cerdos semanales y ahora apenas produce 250. Tenía 70 empleados ahora tiene la mitad. Don Marino producía 50 cerdos semanales. En estos momentos ha tenido que cerrar su granja, debido a que los precios del maíz pasaron de RD $90.00 pesos a RD $255.00 pesos el quintal, y la soya de 180 a 485 pesos el quintal. En adición, el costo de las medicinas para animales se ha cuadruplicado. Casi todos los empleados de don Marino Reynoso se han quedado sin trabajo.

Luis Hiraldo también está aquí. El es un maestro constructor del barrio Hato Mayor, de Santiago.

Luis Hiraldo trabaja de manera independiente y desde diciembre «no se ha ganado ni un centavo.» De él dependen más de 100 personas, entre albañiles, plomeros, electricistas, carpinteros, ebanistas, barrilleros y pintores.

Virgilio Fermín es un panadero de Manoguayabo.

Virgilio se vio precisado a cerrar su panadería debido al incremento de los costos de producción. El saco de harina, en menos de dos años, aumentó de RD $302.00 pesos a RD $912.00 pesos, es decir, más del triple. El galón de gas, de RD $6.00 pesos, aumentó a RD $26.00 pesos; y el aceite, de RD $162.00 pesos las 28 libras, a RD $340.00 pesos. A esa condición se le adicionó el factor de intereses elevados. A consecuencia del cierre, tuvo que despedir a siete trabajadores que laboraban en la misma.

Frank Félix es uno de los más importantes dealers de vehículos que hemos tenido.

Frank Félix es propietario de la empresa Latinoamericana de Vehículos, con cuatro sucursales.

Hace tres años, Frank vendía 120 vehículos nuevos mensualmente. Actualmente, sólo vende 20 en el mismo período. Tenía 92 empleados. Ahora, sólo 25.

Lo que ocurre con Frank Félix sucede con la generalidad de los dealers de vehículos, quienes han sido arruinados por la brusca devaluación del peso dominicano y por la disminución de capacidad de compra de los consumidores.

El Licenciado Ricardo Jacobo, es un joven, pero destacado constructor de viviendas.

En 1999 el Licenciado Jacobo construyó 26 unidades de apartamentos, los cuales vendió en planos en 90 días, es decir, sin haber terminado su construcción.

En el 2001 decidió llevar a cabo otro proyecto por etapas. La primera etapa, de 16 apartamentos. La segunda, de 20. De la primera etapa sólo ha podido vender el 50% y sobre la segunda no la pudo iniciar por el incremento de en los costos.

Ricardo Jacobo ha decidido, durante esta etapa, no construir más.

Finalmente, aquí está entre nosotros, doña Telma Sánchez, una ama de casa de Moca.

Doña Telma es diabética, por lo que debe tomar los siguientes medicamentos. Tanakan, dos veces al día. Anteriormente, costaba RD $ 17.00; en la actualidad, le cuesta RD $ 30.75. Trental 400, dos veces al día. Su precio anterior, RD $17.00. Ahora, RD $27.00.

Doña Telma debe inyectarse también dos frascos al mes de Novolín, una insulina, que antes le costaba RD $382.00 pesos el frasco, y actualmente cuesta RD $795.00 pesos.

Pero en este país no sólo han aumentado los precios de las medicinas. Si algo verdaderamente afecta el bienestar de la población en estos momentos, es el alto costo de todo lo que se necesita para vivir, sin que los sueldos hayan aumentado.

Cuando el PLD entregó el gobierno al PRD, un plátano costaba 45 centavos. Ahora cuesta tres pesos. La libra de arroz costaba cuatro pesos. Ahora cuesta diez pesos. Un huevo costaba 70 centavos. Ahora cuesta dos pesos. El pan costaba un peso. Ahora cuesta dos pesos y medio. Una lata grande de leche costaba 260 pesos. Ahora cuesta 549 pesos.

Así, ¿quién puede vivir?

Durante estos tres años de gobierno del PRD la crisis que se ha desatado sobre el pueblo dominicano ha sido tan dramática y sobrecogedora que ha afectado al mismo tiempo al gran empresariado, a la clase media y a los pobres. Si algo de particular tiene esta crisis es que no es excluyente. Al revés, es sumamente democrática: nos alcanza a todos.

Los pobres literalmente están pasando hambre. Cuando pueden, lo que comen es arroz con huevo y una taza de chocolate con agua.

La clase media prácticamente ha desaparecido. Cuando algunos de sus miembros van a un supermercado se dice que acuden ante el Muro de las Lamentaciones. En el populoso barrio de Capotillo, un barrio de la Capital, hay un letrero grande que dice: Bienvenida, clase media.

Y efectivamente, así es. Así ha descendido la clase media, por lo cual no debería causar extrañeza que un letrero semejante pudiese aparecer también en el Hoyo de Puchulo, o en el Hoyo de Bartola, en Santiago de los Caballeros, así como en cualquiera de los barrios pobres de la República.

Todo eso, sin embargo, tiene que cambiar; y empezará a cambiar cuando se produzca el triunfo esperado del Partido de la Liberación Dominicano en los comicios de mayo del año próximo.

Nosotros somos el camino del cambio, el camino del progreso, el camino del bienestar del pueblo dominicano.

No ocultamos la magnitud de los desafíos que nos aguardan. La herencia que nos dejará esta administración del PRD constituirá un duro reto.

Pero venceremos.

En un próximo gobierno del Partido de la Liberación Dominicana, rescataremos la confianza de los agentes económicos y del pueblo en la buena conducción del país. Reactivaremos el crecimiento de nuestra economía. Disminuiremos el gasto superfluo del gobierno. Crearemos un fondo especial para financiar la creación de medianas, pequeñas y microempresas, a nivel rural y urbano, para rápidamente crear empleos. Con miles de nuevos empleos creados, volverá a incrementarse la demanda y el consumo. Los establecimientos comerciales volverán a florecer.

De igual manera, fomentaremos la inversión: tanto la nacional como la extranjera. Millones de capitales que se han fugado del país en los últimos tiempos, retornarán, guiados sólo por la nueva confianza generada. Las tasas de interés disminuirán. El dólar se estabilizará. La clase media encontrará un alivio a sus quejas. Y los pobres volverán a encontrar el pan en la mesa.

Esos son los problemas de la crisis que debemos enfrentar en una próxima administración del Partido de la Liberación Dominicana. Pero esos son los problemas de la vieja economía. Los problemas que ya estábamos resolviendo, cuando de repente irrumpió en la vida pública nacional el terremoto del PRD.

Pero debo advertir que los problemas del mundo contemporáneo son mucho más complejos y complicados que esos. Los problemas del mundo contemporáneo exigirán de la República Dominicana un proceso de cambios profundos en todos los órdenes: en lo político-institucional, en lo económico, en lo social, en la protección del medio ambiente, en la seguridad y en nuestra propia identidad cultural.

Por fortuna, para encarar esos nuevos desafíos del mundo contemporáneo, además de nuestra fortaleza interior, contamos con un activo incalculable: nuestra población en el exterior.

Somos un país con suerte al poder contar con más de un millón de dominicanos que viven fuera de nuestras fronteras. Muchos de esos compatriotas son bilingües, biculturales, y tienen experiencia de trabajo en grandes compañías. Por consiguiente, conocen de las modernas técnicas de gerencia, de dirección y de mercadeo. Algunos son egresados de los grandes centros de enseñanza, y están al tanto de los nuevos avances de las tecnologías de la información, de la biotecnología y de las diversas modalidades prácticas que hoy día asume el conocimiento.

Esos dominicanos, que están en Nueva York, en la Florida, en New Jersey, en Massachussets, en Puerto Rico, en España, en Panamá, y hasta en China, porque allá me he tropezado con ellos, quieren venir a su país, a colaborar con nuestro desarrollo nacional, al tiempo que contribuyen con su propio bienestar y el de sus familias.

Este país tiene mucho por delante. Tiene una doble agenda: la del presente, que nos agobia; y la del futuro que nos intranquiliza.

Pero con ambas lidiaremos exitosamente. ¿O acaso no lo hemos demostrado a lo largo de nuestra historia?

Un pueblo que tiene en Amelia Vega a la mujer más bella del universo, está destinado a ocupar un lugar de honor y distinción.

Un pueblo que tiene en Félix Sánchez a uno de los más rápidos corredores del mundo está destinado a ser un pueblo próspero y feliz.

Un pueblo que tiene en Sammy Sosa a uno de los más grandes jonroneros de grandes ligas de todos los tiempos, es un pueblo seguro de sí mismo, capaz de entrarle a batazos a todas las crisis que se presenten.

Un pueblo que tiene en Juan Luis Guerra a uno de los más notables exponentes de la música latina, es un pueblo protegido y bendecido por Dios, que con alegría y entusiasmo sabrá sobreponerse a todas sus angustias y limitaciones.

Guiado por el Partido de la Liberación Dominicana, este pueblo entrará de lleno a la modernización, al progreso y al bienestar.

Con el Partido de la Liberación Dominicana, haremos, como en frase afortunada dijese Abraham Lincoln, el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.

Con el Partido de la Liberación Dominicana entraremos a plenitud al siglo XXI.