DISERTACIÓN EN LA UNIVERSIDAD SETON HALL

Por: Leonel Fernández |



Don Rafael Marte, presidente de la Asociación Conciencia Política Dominicana, Inc., (COPODO),

Distinguidas autoridades de esta entidad,

Profesor y distinguido amigo, Frank Morales, de Seton Hall

Un saludo muy especial a doña Dedé, a Minou y a toda la familia Mirabal aquí presente,

Un saludo a la delegación dominicana que me ha acompañado en este viaje a Estados Unidos,

Representantes de las distintas corrientes dominicanas aquí representadas

Compañeros, amigos,

Señoras y señores.

Hace algún tiempo estuvo visitando el Museo de la Revolución en México y estaba observando una secuencia fotográfica que había allí de los acontecimientos que se precipitaron en el año de 1910 con ocasión de la Revolución Mexicana, la revolución que dio al traste con la dictadura de Porfirio Díaz.

Y en esa secuencia fotográfica aparecía siempre el líder de esa revolución, don Francisco Madero. En una fotografìa aparecía en un carruaje, con una inscripción abajo que decía que ´´Francisco Madero llegaba a México para traer la democracia´´. Y había otra secuencia fotográfica más allá, donde unos campesinos aparecían hablando, preocupado de que Madero no venía solo, sino con una señora que llaman Democracia. Y la preocupación fue más grande, porque en otra secuencia otro decía no solamente que se llama Democracia, sino que tiene un apellido extrañísimo: Representativa.

Entonces, Francisco Madero va a llegar con una señora que llaman Democracia Representativa. Y eso refleja un poco la ignorancia que había en aquél tiempo en México respecto de qué cosa podía ser la democracia para la gran masa campesina.

Se tenía una certeza, se estaba luchando contra la dictadura de Porfirio Díaz y la única certidumbre que había era que se estaba luchando contra un régimen tiránico, despótico, pero no se tenía plena conciencia qué significaba exactamente la democracia.

Y pienso que esta revelación de esta secuencia fotográfica de la Revolución Mexicana nos dice mucho de lo que ha sido la experiencia en América Latina y, por supuesto, la República Dominicana.

De alguna forma toda la historia de la República Dominicana, desde la fundación de la República de 1844 hasta nuestros días, puede resumirse desde el punto de vista político como una lucha permanente en contra de tendencias autoritarias y en favor del establecimiento de un sistema democrático. Y esto ha experimentado oscilaciones permanentes en el tiempo. A veces tenemos períodos de nuestra historia en que prevalecen regímenes autoritarios, dictatoriales y otro momento de nuestra historia en que hemos tenido un predominio de sistemas o regímenes democráticos.

En sentido general la historia dominicana ha estado marcada fundamentalmente por tendencias autoritarias, desde el origen de la República; y no ha sido sino justamente desde la muerte de Trujillo para acá, donde hemos tenido el mayor período de nuestra historia de prevalencia o predominio de actitudes, valores y comportamientos democráticos en la vida dominicana.

La pregunta, entonces es, ¿por qué ha sido así, por qué razón siempre ha habido mayor tendencia hacia regímenes autoritarios que democráticos en la historia de la República Dominicana y qué es lo que ha hecho posible que en los últimos 41 años de nuestra historia haya una tendencia marcada hacia el predominio de un sistema democrático?.

Si nos fijamos bien en el origen de la República, el fundador de la Patria Juan Pablo Duarte a los pocos meses de haberse proclamado la independencia de la República, tuvo que salir hacia el exilio. De manera que la corriente liberal-democrática del país desde que se funda la Nación pierde el espacio frente a los grupos conservadores, no solamente Duarte, lo mismo fue Sánchez y lo mismo fue Mella y los Trinitarios. En un primer momento tienen que salir al exterior.

Y se instala un período entre 1844 y 1861, una lucha de caudillos entre Pedro Santana y Buenaventura Báez que culmina en 1861 como resultado de la anexión a España.

La anexión a España no solamente fue un eclipse de la soberanía nacional, sino que en términos políticos aniquiló la figura política de Pedro Santana. Ya después de la Restauración en el 1865, Pedro Santana no tiene presencia política en el escenario de la República Dominicana. Él fue una víctima de la propia criatura que engendró, que fue la proclama de la anexión a España, que le puso fin a la independencia de la República en esos 17 años que van del 1844 al 1861.

Pero en el período posterior a la Restauración si bien desaparece la figura de Santana el caudillismo no desaparece en la República Dominicana. La figura de Báez y la creación de su partido, el Partido Rojo, que representa fundamentalmente a los productores de madera del sur, productores de caoba para fines de exportación, y este partido se va a enfrentar al partido que estaba destinado a crear las bases ideológicas y a la implantación del sistema democrático en la República Dominicana, que es el Partido Azul, el partido de Gregorio Luperón, que estaba integrado fundamentalmente por los productores de tabaco de la región norte del país, fundamentalmente del Cibao. Se entendía que esta lucha iba a ser entre el conservadurismo de los Rojos y el liberalismo democrático de los Azules.

Sin embargo, todo este período que va desde 1865 por la Restauración hasta la muerte de Lilís en el 1899, hay un predominio del sistema autoritario, despótico o tiránico y solamente tenemos algunos momentos fulgurantes, episódicos, transicionales del sistema democrático. ¿Cuáles?. El Gobierno de Eulises Francisco Espaillat, cinco meses, el Gobierno de Francisco Gregorio Billini, 6 ó 7 meses, pero por lo demás, Báez, el Gobierno de los seis años, o después Lilís que se apodera del Partido Azul echa de lado a Gregorio Luperón y establece una dictadura de 13 años, que sólo culmina con su muerte en el año de 1899.

Y cuando pasamos este período desde la Restauración a la muerte de Lilís de 1899, entonces hay la emergencia de dos nuevos caudillos, hasta que llega Trujillo en el año de 1930, porque aunque vamos a tener a Carlos Morales Languasco, y vamos a tener el Gobierno de los seis años de Mon Cáceres, el período entre 1899 y el año de 1930 es básicamente la época de las luchas entre Bolos y Coludos, es decir, entre Juan Isidro Jiménez, -el ´´jimenismo´´-, y Horacio Vázquez. La lucha entre Vázquez y Jiménez es la que va a marcar esta etapa, con el interludio de la ocupación norteamericana de 1916 a 1924. Y, por consiguiente, terminamos este período y entonces viene 31 años de dictadura. Una vez más, el predominio de fuerzas autoritarias sobre el sistema democrático. Y uno tiene que preguntarse: ¿a qué se ha debido eso?. Porqué razón, si de un primer momento la idea de un sistema de libertad, de igualdad, de justicia, del establecimiento de un Estado de Derecho en la República Dominicana, fue el objetivo central dominante en la historia dominicana hasta la muerte de Trujillo para acá, lo que ha predominado siempre ha sido un sistema despótico y dictatorial.

Y, por supuesto hay varias explicaciones para esto. La primera explicación tiene que ver con la no correspondencia entre desarrollo económico y social y las instituciones políticas. Hay una tesis en el ámbito de las ciencias políticas en el sentido de que la democracia como sistema político, es la expresión del sistema capitalista.

Y si el capitalismo propiamente no ha logrado desarrollarse como sistema económico, es muy difícil poner a funcionar instituciones políticas democráticas. El gran ejemplo de los Estados Unidos es que cuando surgió como Nación en el año de 1776, lo hizo con una base capitalista. Estados Unidos no conoció nada que no fuera el capitalismo desde sus orígenes. Y esa base de desarrollo capitalista permitió, también desde sus orígenes, el establecimiento de un Estado de Derecho y un sistema democrático.

De manera que si el ejemplo paradigmático son los Estados Unidos, la democracia floreció en ese país porque desde un primer momento había una base material en la cual podía sustentarse. Y la historia de los Estados Unidos es la historia del progreso permanente, del avance continuo en todos los ámbitos: en la economía, en lo social, en lo cultural, en lo tecnológico, hasta colocarse en la actualidad como vanguardia de todo el mundo civilizado y, por supuesto, tener todo eso requiere tener una serie de pensadores, requiere publicista, requiere las personas en capacidad para difundir lo que sirve de sustento a toda la sociedad.

Ese no es el caso de la República Dominicana ni el caso de la América Latina. En el caso nuestro fue todo lo contrario, o sea, la ausencia de desarrollo capitalista. No teníamos ninguna base material. La República Dominicana cuando declara su independencia está integrada por 100 mil personas, en todo el territorio nacional sólo hay 100 mil personas, la mayoría de las cuales está concentrada en la capital. Para hacer un viaje desde la capital a La Vega en el año 1844, se tomaba una semana. El viaje se hacía en burro o se hacía a caballo. Tomaba una semana. No había carreteras, lo que había eran caminos que se abrían con el paso de los caballos y de los mulos. Las primeras carreteras que comunican al país se construyen durante la ocupación norteamericana que lo hicieron por dos motivos fundamentales: primero, por razones de seguridad de orden militar, porque si hay una ocupación militar se requiere transporte, vías de comunicación rápida. Para ejercer el dominio se requería esto y, en segundo lugar, porque durante la ocupación norteamericana es que empieza a expandirse la industria del automóvil y ya Estados Unidos estaba pensando cómo vendía carros Ford a la República Dominicana.. Y no podía vender carros Ford si en la República Dominicana no había carreteras. Entonces había que construir las carreteras para abrir el mercado y luego vender el producto que eran los carros que se fabricaban acá (Estados Unidos). Entonces esos dos motivos son los que impulsan las grandes carreteras, las que comunican la capital con el Cibao y la capital con el Sur, porque la del Este no se hizo durante la ocupación norteamericana; la del Este se construyó durante el régimen de Trujillo.

De manera, que no había forma de comunicarse entre la capital, San Pedro de Macorís, Higüey, la Romana, Hato Mayor y el Seybo sino era justamente a través de mulos, a través de caballos transitando esos caminos.

Entonces un país, como ustedes ven, de escasa población, de cien mil habitantes, completamente frugal, sin vías de comunicación, es decir, en estado de aislamiento completo. Y lo mismo de la República Dominicana era el resto de América Latina, con más o menos algunas diferencias.

Nosotros lo que hicimos fue una guerra de independencia en contra de poderes coloniales europeos y adaptamos el régimen constitucional de esos países, pero que no estaban en concordancia con el nivel de desarrollo económico y social que nuestros países tenían en aquél momento, empezando en el siglo 19.

En el caso de la República Dominicana la paradoja aún es mayor, porque nosotros no proclamamos la independencia frente a un poder colonial europeo; proclamamos la independencia frente a Haití. Haití tenía poderes imperiales sobre la República Dominicana desde 1822 hasta 1844 y esa es una de las grandes paradojas de la historia de la República Dominicana que no fue lucha contra España, no fue lucha contra Francia, no fue contra Holanda o Inglaterra, fue contra Haití que nosotros proclamamos nuestra independencia. Y fue por el temor a una nueva invasión haitiana en el período 1844 al 1861 que condujo a Pedro Santana a justificar el anexionismo frente a España. De manera que el tema haitiano estuvo siempre desde los orígenes de nuestra formación como nación.

Entonces la primera tesis es que no hemos sido enteramente democráticos, porque no habíamos tenido suficiente desarrollo económico y social; la segunda tesis es de carácter cultural, de carácter histórico. Al fin y al cabo las antiguas colonias españolas que se declararon independientes, nunca han podido desarrollarse plenamente como capitalistas y esto tiene que ver con España. La llamada ´´tradición ibérica´´ , diferente a la corriente francesa y al colonialismo inglés.

España, ciertamente, debido a la Guerra de la Reconquista que duró 700 años antes del viaje de Colón desde el siglo séptimo hasta 1492, España estuvo en guerra contra el moro infiel y eso, entonces, incluso impidió que España existiese como país, como nación, pues lo que había eran reinos y en cada rey gobernaba un rey o una reina: el reino de Castilla, el reino de Aragón, el reino de Leon, etc. Y no es sino después de la muerte de Isabel La Católica y de su marido, cuando nace entonces Carlos I de España, V de Alemania, que España se integra en un solo reino, pero antes de eso España no existía.

Y sin embargo, tratando de buscar una ruta que conectara a Europa con el Asia descubrieron, sin estar en búsqueda de eso, este nuevo mundo, tuvieron que colonizarlo y conquistarlo sin tener la base para eso y ahí entonces surgieron las colonias que hoy son los países de América Latina, pero que eran parte de un Imperio que no se concebía a sí mismo como Imperio. Diferente a Inglaterra que sí era un Imperio, diferente a Francia que sí era un Imperio, diferente a Holanda que desarrolló un Imperio.

Entonces, la segunda tesis es que dondequiera que ha habido un desarrollo colonial de tradición ibérica no se dieron las condiciones materiales para el desarrollo del capitalismo y eso ha impedido, por consiguiente, el desarrollo de la democracia. Esa es la segunda idea.

La tercera tiene que ver con la interacción de fuerzas externas sobre nuestro territorio. La República Dominicana ha visto pasar por su territorio numerosos imperios desde su formación y estas fuerzas externas de carácter imperial frustraron las posibilidades de un desarrollo nacional. Primero empezamos con la colonia española, pero después tenemos la ocupación francesa de 1795, una parte que se queda en la porción oriental, el cuñado de Napoleón Bonaparte y, la otra parte, que se va a Haití. Después tenemos la invasión de Haití de 1805, la invasión haitiana otra vez de 1822, las guerras entre Haití y la República Dominicana entre 1844 y 1861, la ocupación española del 1861, la ocupación americana del 1916 y la ocupación americana del 1965.

Entonces la idea está en que un país que ha estado dependiendo tanto de factores externos no tenía fuerza suficiente como para hacer que la democracia pudiera florecer.

Y estas son las tres ideas que han dominado la explicación por qué razón, a pesar del gran sueño de un sistema democrático, la República Dominicana no alcanza plenamente la democracia.

Qué va a pasar del fenómeno Trujillo, porque Trujillo es un fenómeno interesante en la vida política de la República Dominicana. De Trujillo nosotros solemos ver la parte brutal, la parte de violación a los derechos humanos, las torturas, los exilios y demás y, ciertamente, Trujillo fue todo eso.

Si pudiera definir a Trujillo de manera muy simple con dos palabras desde el punto de vista político, fue la concentración máxima del poder, del punto de vista económico, fue la monopolización de la economía para beneficio personal.

Nunca nadie en la historia de la República Dominicana ha podido acumular tanto poder como Trujillo. El poder político total, todo el poder concentrado en sus manos y, económicamente, todas las grandes empresas propiedad suya.

Por tanto, la República Dominicana no era un país, era una empresa al servicio de Trujillo, donde Trujillo era el principal socio accionista de esa empresa llamada República Dominicana S.A., para decirlo de alguna manera.

Estudiando el fenómeno del trujillismo, tratando de tener alguna clave de explicación histórica, de por qué había ocurrido, el profesor Bosch elaboró una tesis que yo considero una de sus tesis más lúcidas. La elaboró en un libro titulado ´´Trujillo: Causas de una tiranía sin ejemplo´´. El dice que Trujillo es la encarnación de todos los males históricos acumulados de la historia dominicana. Piensen en todo lo malo que la historia acumuló terminó engendrándose en la figura de Trujillo.

La semilla materna de Trujillo, por vía de la abuela, vino de la ocupación haitiana de 1822, la señora Villeta Chevalier vino de esa ocupación haitiana; la simiente paterna de Trujillo vino con la ocupación española de 1861. De manera que, biológicamente, Trujillo es el fruto de dos intervenciones. Pero desde el punto de vista militar y político, Trujillo es el fruto de una tercera intervención, la ocupación militar norteamericana del 1916 al 1924.

De manera que biológica, militar y políticamente Trujillo es el fruto de tres intervenciones. Si no se hubieran dado, Trujillo no hubiera existido en la historia de la República Dominicana. Ahora, cuando Trujillo llega al poder en el 1930, que saben ustedes las circunstancias en que aquello se produjo, porque el viejo Horacio Vázquez fue electo en el 1924 y su mandato terminaba en el 1928, pero un grupo de gente de su entorno se le ocurrió que ese mandato había que extenderlo por dos años más. En lugar del 1928 tenía que ser en el 1930. Entonces colocaron al país en una situación delicada y eso entonces determinó que un grupo de militares a la cabeza de los cuales estaba el Jefe del Ejército que era Trujillo, le dieron un golpe de estado el 23 de febrero de 1930, iniciándose esa dictadura de Trujillo de 31 años.

Pero cuando Trujillo llega al poder, todavía seguimos siendo un país sumamente atrasado en todos los órdenes. En el año de 1920, once años atrás de la llegada de Trujillo, se hizo un censo en la República Dominicana y en ese censo éramos 800 mil habitantes en todo el territorio de la República. De modo que once años después si éramos 800 mil en el 1920, diez años después, en el 1930, no llegábamos al millón. O si llegábamos al millón escasamente pasamos de un millón de habitantes en todo el territorio de la República Dominicana, en el 1930.

Trujillo es realmente el que crea el Estado Moderno de la República Dominicana. Es con Trujillo que se inicia propiamente el proceso de industrialización y de la creación de algunas de las instituciones que perfilan lo que es el Estado Dominicano de hoy día. Por ejemplo, el Banco Central, el peso dominicano surge con Trujillo, lo que antes circulaba era el dólar americano como moneda y no había Banco Central. De modo que es con Trujillo que propiamente se inicia lo que es la Guardia Nacional, el Ejército Nacional es con Trujillo que nace, antes de eso no existía. Lo que teníamos era ejércitos bisoños, improvisados, dirigidos por caudillos regionales que se lanzaban a guerras civiles intestinas que entonces llamaban revoluciones y que no eran revoluciones, porque la lucha del general Macabón por Samaná o Desiderio Arias, eso no eran propiamente revoluciones. Era fruto de la anarquía, resultado del atraso material de la sociedad dominicana. Lo que querían era tomar control de las aduanas para ellos crear su propio mini estado, su propio pequeño estado.

En cambio con Trujillo nace la Guardia, nace la Policía, el Banco Central, la moneda; todo esto nace con Trujillo. Lo único malo es que todo esto es para beneficio propio de él. Eso es lo malo.

Bueno, llegamos entonces al 1961, muere Trujillo y qué tenemos. Tenemos entonces un país con 3 millones de habitantes. En el 1960- 61 somos 3 millones de habitantes. Ahora, de esos tres millones de dominicanos, 2 millones 100 mil viven en el campo. De manera que el 70 por ciento de la población era población rural en el año de 1961 cuando muere Trujillo.

Solamente 900 mil habitantes viven en zonas urbanas en el país y la economía nacional depende fundamental de la producción y exportación de caña de azúcar, de café, de cacao y de tabaco. Muy pocos dominicanos residentes en el exterior; es la época en que vengo aquí a Estados Unidos. En la escuela donde estaba había otro estudiante dominicano y en el barrio prácticamente nadie; no había casi dominicanos residentes en los Estados Unidos, en el 1961-62.

Entonces estábamos aislados, desconectados también del resto del mundo para esa época. Y hoy día ¿qué somos, 41 años después?. Qué ha pasado con la República Dominicana. De 3 millones de habitantes, ahora somos 8 millones de habitantes. En 41 años duplicamos casi triplicamos la población, porque en realidad somos 8.5 millones. Y hoy día el 70 por ciento de la población vive en zonas urbanas y solamente el 30 por ciento en zonas rurales. En 41 años la cosa cambió. Si en el 61 el 70% vivía en el campo, hoy el 70% vive en las ciudades. El 63% de la fuerza laboral a la muerte de Trujillo, era fuerza laboral campesina. En la actualidad el 80 por ciento de la fuerza laboral dominicana está vinculada a la economía de servicios.

El perfil socioeconómico, la estructura de la sociedad dominicana ha cambiado radicalmente en 41 años. Y en verdad ha sido que en éstos últimos 41 años que hemos hecho el tránsito de una sociedad precapitalista a una sociedad capitalista. Ha sido una época de gran progreso económico y material en la historia dominicana como no lo había habido antes. Yo diría que los últimos 41 años, representan la edad de oro del desarrollo económico, social y político de la República Dominicana. Nunca antes hemos tenido un período de mayor desarrollo como los últimos 41 años, después de la muerte de Trujillo. Pero como ven ustedes tiene que ver con la transformación de la estructura económica y social, de una sociedad rural a una sociedad urbana, de una economía agrícola de exportación a una economía de servicios que hoy día depende, fundamentalmente, de tres aspectos: zonas francas, turismo y las remesas de los dominicanos residentes en el exterior que andan por encima de los 2 mil millones de dólares y que son una fuente esencial para el sostenimiento de la economía dominicana.

Pero no siempre fue así, porque a la muerte de Trujillo desde el punto de vista político, iniciamos entonces lo que podríamos llamar la primera transición hacia la democracia que fracasó. El primer intento de transición democrática fracasó. ¿Por qué razón?. Porque el gobierno electo de Juan Bosch fue derrocado a los siete meses de haberse instalado. Y uno pregunta por qué razón fracasó ese primer intento de transición democrática en el año de 1963, y la razón es muy simple: porque los actores que hacen posible el sostenimiento de la democracia no estaban lo suficientemente maduros en la República Dominicana como no lo estaba la sociedad en su conjunto para entender lo que era régimen democrático en aquel momento.¿Y cuáles eran los actores¿: la Iglesia, pero una Iglesia, cuyo uno de sus voceros principales, el Padre Láutico García, tiene una polémica con el candidato Juan Bosh para saber si éste es comunista o no comunista. De manera que la Iglesia en aquél momento, un actor importante, tenía una situación de confrontación respecto de los credenciales del candidato Juan Bosch.

Los militares, el otro sector importante, que a principios de los años 60 incursionaban activamente en lo que tiene que ver con la política y estaba, por supuesto, la oligarquía antitrujillista, cuyo prestigio consistía en que se enfrentó a Trujillo durante la dictadura, pero de pensamiento conservador y con grandes intereses económicos que se organizaron alrededor de la Unión Cívica Nacional y cuya líder fue Viriato Fiallo. Se organizan elecciones y saben por qué. Porque a la muerte de Trujillo y después que el Dr. Joaquín Balaguer tiene que irse en enero de 1962, se crea el Consejo de Estado, que estaba dirigido por los ´´cívicos´´, quienes creen que en las elecciones va a ganar Viriato Fiallo. Y es por eso que promueven las elecciones en el 1962. Y aunque uno era niño, recuerdo perfectamente que en un primer momento, en el año 62, la Unión Cívica Nacional tenía más apoyo que el PRD (Partido Revolucionario Dominicano). Y yo recuerdo que había unos sombreros que se hacían con la Unión Cívica Nacional con las cadenas rotas y se oía a la Unión Cívica Nacional y el 14 de Junio.

Lo del PRD y Juan Bosch surgió después. Cuando él llega e inicia un programa de radio todos los días, a través de Tribuna Democrática y eso empieza a calar en la gente y ya para diciembre del 1962 se ha producido un cambio en la actitud de la población que vota mayoritariamente por el candidato Juan Bosch.

Pero a la muerte de Trujillo, la figura que emergió no fue Juan Bosch, fue Viritao Fiallo y la Unión Cívica Nacional y, por supuesto, el 14 de Junio en la figura de Manolo Tavarez Justo por todo lo que significaba también de resistencia a la lucha antitrujillista. Esas eran las figuras esenciales.

Entonces nunca pensaron que Bosch iba a la ganar las elecciones. Las ganó, se instala y entonces hay un elemento externo que va a influir en lo que fue este gobierno: la Revolución Cubana. La Revolución Cubana se va a convertir entonces en un elemento de referencia frente a la política dominicana, y frente a toda la política de América Latina y la definición de la política exterior de los Estados Unidos. A Bosch se le exigió, tajantemente, que tenía que perseguir a los comunistas en la República Dominicana y él se negó a perseguir a los que eran sindicados como que eran de tendencia de izquierda, que tenían su propio historial de lucha en el país: los líderes del MPD (Movimiento Popular Dominicano), los líderes del Partido Socialista Popular que habían sido, fundamentalmente, más que comunistas antitrujillistas, porque ahora mirando hacia atrás uno se da cuenta que en el año de 1960 no podía haber un solo comunista con criterio de lo que significaba ser comunista. Porque ahora uno se da cuenta que en el 1960 no había un solo líder dominicano que se hubiese leído El Capital de Marx. Lo más que leían era el Manual de Economía Política de Dititin y un libro que había escrito un dirigente cubano, sindicalista, Blas Roca, sobre el tema de economía, pero nadie realmente dominaba la teoría marxista. Había llegado el profesor Dato Pagán que estuvo en el exilio, había llegado Corpito Pérez Cabral, un gran dirigente nuestro que vivió en Venezuela que conocían algo de marxismo y formaron una escuela, pero teóricos marxistas o partidos marxistas realmente no los había. Lo que pasa es que Estados Unidos se sentía muy preocupado por el triunfo de la Revolución Cubana y por Fidel Castro. Y resulta, como sabemos, que la llegada a la República en 1959 del grupo de Jiménez Moya venía de Cuba. Ese grupo se estrenó en la Sierra Maestra, ese grupo tuvo contacto con Fidel, pero la etapa anterior al Fidel de la declaratoria de ser marxista, porque la Revolución Cubana triunfa en el 1959 y la declaración de Fidel es después de Bahía de Cochinos, en octubre del 1961.

Estamos hablando del 14 de junio de 1959. El grupo de Jiménez Moya participó en la lucha contra Batista, pero en la etapa que podríamos llamar la revolución nacionalista-populista de Fidel Castro antes de declararse marxista. Pero ya en Estados Unidos Eisenhower y Kennedy tenían la preocupación de que la Revolución Cubana se puede extender como ejemplo al resto de América Latina y hay que frenar eso.

Y aquí hay una definición que me resulta sumamente clave en la historia contemporánea de la República Dominicana, porque el presidente Kennedy conversa con quien va a ser su embajador en la República Dominicana, durante el gobierno del profesor Bosch: John Bartlow Martín, que lo cuenta en su libro, libro que recomiendo, ´´Overtaken by Events´´, donde se narra ese período desde la muerte de Trujillo hasta la Revolución de Abril de 1965. ¿Y qué es lo que cuenta John Bartlow Martín en ese libro? Que el presidente Kennedy se sienta con él en la Casa Blanca antes de que vaya a la República Dominicana y le dice las siguientes palabras: Mire, con relación a la República Dominicana los Estados Unidos tienen que definir tres aspectos: primero, democracia; segundo, Trujillo; tercero Fidel Castro. Nosotros aspiramos a lo primero, sin descartar lo segundo para eliminar lo tercero. Es decir, la política de los Estados Unidos fue muy clara: apostamos a la democracia pero no descartamos un régimen tipo Trujillo, pues de lo que se trata es evitar un régimen tipo Castro.

Entonces se creó el problema de la segunda Cuba , no podemos permitir la segunda Cuba y, en parte, las presiones sobre el gobierno de Juan Bosch era que si no perseguía los comunistas había la posibilidad de que fuera una segunda Cuba. Y esos elementos, combinados conjuntamente con las guerrillas en Haití del general Cantave para derrotar el gobierno de Duvalier, este conjunto de factores precipitaron la caída del gobierno de Juan Bosch. Bueno, Juan Bosch pronosticó que un golpe de Estado en la República Dominicana duraría lo que una cucaracha en un gallinero. No se produjo así. En Venezuela recientemente sí se dio. El golpe de Estado contra de Hugo Chávez, fue como una cucaracha en un gallinero. Hubo que reponerlo rápidamente. Pero la Revolución de Abril de 1965 fue fundamentalmente un esfuerzo cívico-militar por restablecer el gobierno constitucional del profesor Juan Bosch y, por tanto, el sistema democrático.

Y pudo haber triunfado con la figura estelar del coronel Francisco Caamaño Deñó al frente de esa gran gesta heroica de la República Dominicana contemporánea. Ahora, por qué no fue posible reponer al profesor Bosch en la presidencia? Porque el gobierno de Lynson Johnson llegó a sostener que el movimiento estaba siendo liderado por los grupos de izquierda y volvió la tesis de la segunda Cuba. No podemos permitir la segunda Cuba y entonces vino la segunda intervención militar norteamericana que sofocó todo aquello y que definitivamente aniquiló la posibilidad de retorno del profesor Bosch al poder por una vía democrática popular, en este caso con una revuelta cìvico militar como la que se dio en el 1965.

Aquí entonces, ahora, se va a iniciar otro momento importante de nuestra historia contemporánea, lo que podríamos llamar la segunda transición.

Hay una primera transición que fracasó, la desde la muerte de Trujillo hasta 1965. Fracasó por qué?, porque tumbaron al profesor Bosch, un gobierno electo y por intervención militar norteamericana. Entonces tenemos que hablar de un fracaso de la transición democrática del 1961 al 1965. Ahora empieza un nuevo período, una segunda transición, que podríamos decir va desde el 1965 hasta 1978. ¿Y por qué la dejo en el 1978?, porque en el 78 se produjo una alternancia en el poder por vía democrática y por primera vez en la historia dominicana un partido en el poder tiene que cedérselo a otro que está en la oposición y me parece que ese es un elemento clave en la historia democrática de la República Dominicana.

Ahí caemos en el período de los doce años del Dr. Balaguer, que yo creo que es el período que muchos de nosotros nos sirve de escenario para pensar acceder a la política y entender el fenómeno dominicano.

Hay que ser justo en la historia y tratar de colocar las cosas en su balance y en su perspectiva real. Aunque todavía las emociones son muy recientes en nosotros para analizar este período, yo creo que hay que verlo en todo su aspecto, en toda su dimensión. Acabábamos de terminar la guerra civil, acabábamos de terminar una intervención militar norteamericana y unas elecciones muy reñidas en la que algunos sostenían y siguen sosteniendo aún hoy, que hubo fraude y que los votos del candidato Juan Bosch aparecían, incluso, en los cementerios de La Vega y Bonao, que hubo fraude en las elecciones de 1966. Que el profesor Bosch no pudo hacer campaña electoral, pero aún así el que emerge como triunfante de las elecciones es el Dr. Joaquín Balaguer. Hay toda una historia de cómo fue eso posible que se cuentan en algunos libros, algunos de los cuales están publicados en inglés. Hay uno que les recomiendo también de Richard Helms, que se titula «The CIA: The man who kept the secrets« y ahí se cuenta que el presidente Lyndon Johnson le preguntó al jefe de la CIA que cómo se podría resolver la crisis en la República Dominicana y que Richard Helms, que entonces era jefe de la CIA, aquí en los Estados Unidos, le dijo que había un personaje político de la época de Trujillo que vivía en Nueva York, llamado Joaquín Balaguer y que ese hombre tenía suficiente apoyo en determinados núcleos de la poblaciòn dominicana como para ser presidente y que entonces Johnson le respondiò: «That`s the man, get him over to the Dominican Republic«. Y que así fue de alguna manera, cómo en ese momento, se llenó el vacío político.

Bueno, insisto, después de una guerra civil, después de alegatos de fraude, en un momento tenso de la vida dominicana donde Balaguer es cuestionado por haber servido al gobierno de Trujillo llega al poder y hay una situación política tensa en República Dominicana en 1978. En verdad, hay que decir, que el período de los doce años, si bien no fue una dictadura, porque no lo fue, fue un gobierno sin embargo, con tendencias autoritarias que frustró la celebración de elecciones libres y limpias en el 1970 y en el 1974, donde personalmente estimo que si hubiese habido elecciones limpias la oposición las hubiese ganado en el 1970 y en el 1974.

Entonces, desde el punto de vista político fue una época bastante dura de limitaciones en el ejercicio de las libertades públicas, fundamentalmente en el ejercicio de la libertad de expresión y la libertad de organización. Eso fue cambiando hacia el final, en el 1976 en adelante, pero en un primer momento fue un período sumamente difícil para la vida del país. Hay que tomar en consideración también que grupos opositores empezaron a desafiar al gobierno con acciones que también escapaban del marco democrático: acciones de terrorismo, acciones de asalto, etc. que hoy día también condenamos históricamente.

Ahora, desde el punto de vista económico el gobierno de Balaguer de los Doce Años, fue un gobierno ejemplar. ¿Por qué razón? Porque el crecimiento de la economía en los Doce Años fue cerca de un ocho por ciento. Y hubo algo, entre 1968 y 1973 que la economía creció a un once por ciento, nunca visto en la historia dominicana. De manera, pues, que hay un contraste en lo que tiene que ver en la parte política, que es una parte con tendencias autoritarias de limitación de las libertades, con lo que tiene que ver con la parte económica, donde el gobierno pudo consolidarse porque definitivamente logró en base a una serie de argucias como fue la reducción del gasto corriente, es decir, no aumento de salarios a los trabajadores públicos y limitar el número de empleados en el Estado, concentrar la atención del gobierno en obras públicas, atraer inversiones extranjeras y la ayuda norteamericana. Y eso le permitió al Dr. Balaguer, desde el punto de visto económico, llevar a cabo una acción que permitio que la economía dominicana se situara en cerca de un ocho por ciento en doce años. Obviamente, la sociedad dominicana se fue transformando, se creó una clase media que no existía antes, se incrementó la demanda, empieza ese proceso que llamamos de la zona industrial de Herrera, que lo que procuraba era un modelo para sustituir importaciones. El modelo de zona franca nació en ese período en La Romana, en el 1969. El turismo, de alguna manera como modelo económico empezó ahí también. Todo lo que es la base de la economía moderna empezó en el período de los Doce Años. Pero había un problema: falta de libertad, falta de democracia y eso, obviamente, fue lo que permitió en el 1978 que el Partido Revolucionario Dominicano llegase al gobierno, poniendo fin a este período de los Doce Años.

Creo que sería oportuno señalar que para que se diera la transición en el 1978 factores externos también tuvieron que operar sobre la República Dominicana, porque la fuerza del Dr. Balaguer estaba fundamentalmente en los militares. Entonces la oposición tuvo que procurar aliados internacionales que pudieran, de alguna manera, disminuir el efecto de los militares y esos aliados fueron, por un lado, el sector liberal del Partido Demócrata de Estados Unidos. Empezó un contacto con los Kennedy, pero después con el presidente Jimmy Carter que implementó su política a favor de los derechos humanos mundialmente, pero que fue aprovechada en la República Dominicana para presionar para la celebración de elecciones libres limpias y en segundo lugar el hecho de que la socialdemocracia europea se incorporase a las corrientes políticas latinoamericanas. En el año de 1976 se celebra el famoso Congreso de la Internacional Socialista en Caracas y entonces eso es lo que permite que la socialdemocracia también se interese por los temas dominicanos. Y vinos cuando se presenta la crisis de mayo de 1978 a estos actores claves intervenir en la solución del problema nacional. Mario Soares, entonces Primer Ministro de Portugal, el presidente Carter que envió a la República Dominicana al Secretario de Estado Cyrus Vance para que hablase con el Dr. Balaguer y también el entonces presidente Carlos Andrés Pérez, de Venezuela, del Partido Acción Democrática, miembro de la Internacional Socialista presionaron para que se hiciese un conteo justo de los votos y se reconociese la victoria del presidente Antonio Guzmán, en el 1978. Ahí se inicia, insisto, este segundo período de transición democrática.

Creo que le haríamos justicia al presidente Antonio Guzmán si decimos que contribuyó enormemente con una ampliación del ejercicio de los derechos humanos y de las libertades públicas en la República Dominicana. En sólo 48 horas de estar en el poder, el presidente Guzmán decretó el retorno de los exiliados y la libertad de todos los presos políticos y ese solo hecho lo consagra como una figura de trascendencia en la historia política contemporánea dominicana. Se va a iniciar un período del 1978 al 1986 interesante, porque creo que el advenimiento de los gobiernos del PRD en ese momento permiten avances en lo que tiene que ver con la democracia, pero al mismo tiempo un retroceso en lo que tiene que ver con la economía. Diferente de Balaguer en el período de los Doce Años: retrocesos en la democracia, avances en la economía; en los dos gobiernos del PRD, avances en la democracia, retrocesos en la economía. Y eso es lo que va a permitir en el 1986 que el Dr. Balaguer vuelva al poder, porque a partir de 1978 la naturaleza del debate político dominicano cambió. A partir del 1978 ya no se habla de respeto a los derechos humanos, libertad para los exiliados, no torturas, libertad para los presos políticos, ya no se habla de eso, se habla de economía. El tema económico es de lo que a empezar hablarse. Queremos más empleos, mayores inversiones, mejorar la calidad de vida, que los gobiernos se preocupen por el agua potable en esta comunidad, que haya más construcción de vivienda, es decir, el tema va a cambiar. Y resulta que por una serie de circunstancias o factores externos e internos, el gobierno del PRD no pudo del 1978 al 1986 satisfacer plenamente esas demandas de la población. En ocho años- así como decía previamente que en los doce de Balaguer, el crecimiento del producto fue casi de un ocho por ciento, en los ocho años, del 1978 al 1986, el crecimiento del producto fue escasamente fue de un tres por ciento. Entonces, el factor económico influye, el factor social va influyendo y cuando se pensó en un revelo – claro había otros factores también como factores internas en el PRD que van debilitando el partido y su maquinaria electoral para la presentación de un candidato en el 1986.Todo esto, combinado, permiten el retorno del Dr. Balaguer en el 1986. Y seguimos todavía en esta segunda fase de transición democrática.

¿Qué va a pasar con Balaguer del 86 al 90?. Yo pienso que ese gobierno del 86 al 90 fue el menos exitoso de los gobiernos del Dr. Balaguer, aunque fue el gobierno que aspiró a más, el que quiso hacer más cosas, el que menos logró. ¿Por qué razón? Porque se embarcó en un proyecto de obras públicas gigantesco, enorme, sin disponer de los recursos para hacerlo. Entonces emitió dinero inorgánico que terminó llevando la inflación dominicana, por vez primera vez, por encima del 100% en el año de 1989. El costo de a vida se disparó. ¿Por qué razón?. Porque hizo inversiones en proyectos de obras públicas, sin que la economía dominicana estuviese en capacidad para eso y quiso financiarlo con la emisión inorgánica. Y por poco eso lleva al Partido de la Liberación Dominicana al poder en el año de 1990. Fue la crisis económica generada por una visión equivocada, lo que permitió que el profesor Bosch prácticamente subiera las escalinatas del Palacio en el 1990.

Ahora, el Dr. Balaguer, que es un hombre pragmático, de experiencia, sabio se dio cuenta del error y, a través de un economista de la Universidad de Chicago, llamado Dr. Arnold Hasberger, visita la República Dominicana en el 1991 y la presenta un plan, que es el Plan de Reformas Económicas de la República Dominicana que abarcaba una reforma tributaria, una reforma arancelaria, una reforma del Código Laboral, una reforma del Código Monetario, es decir, un conjunto de reformas estructurales de la economía. El Dr. Balaguer aceptó el proyecto y saben ustedes qué ocurrió como resultado de eso?; que la República Dominicana vivió el más alto período de prosperidad económica del año 1991 al año 2000.

La capacidad para adaptar nuevas ideas, flexibilizar, incorporar los dos conceptos permitió que esos diez años- hablé de que los 41años de Trujillo para acá han sido los de mayor esplendor- y de esos 41 años, los últimos diez, del 1941 al año 2000 en toda la historia dominicana, ha sido el período de mayor bonanza económica. Esto se debió a las reformas que empezaron a aplicarse a partir del año 1991 y que culminan en el año 2000.

Ahora tenemos otro desafío que tendremos que saber enfrentar, porque las razones del éxito ahora se convierten en las posibilidades del fracaso futuro si en estos momentos no tomamos las medidas que las circunstancias demandan para mirar 20 ó 25 años más allá, en lo que será la nueva ola de prosperidad de la República Dominicana.

Bueno, caemos en el momento actual y no voy hablar del período 1996-2000 porque les prometo que no voy a caer en auto apología ni en autocomplacencia. Yo les diría que la transición democrática en la República Dominicana ha sido lograda en esta tercera etapa. Hubo una primera transición del 1961 al 1965 que fracasó, una segunda transición del 1966 al 1978 que avanzó, pero logró cuajar plenamente y una tercera transición que va del 1978 al momento actual que es la que de alguna manera se establece en la República Dominicana.

Yo podría decir, como primera conclusión de este encuentro con ustedes que hoy día la democracia dominicana ha logrado plenamente su transición, que la democracia dominicana es estable, pero la democracia dominicana no se ha consolidado. Y yo creo que este es el problema fundamental.

El gran desafío nuestro ahora es cómo se consolida la democracia dominicana. Ese es el gran problema que tenemos. Yo tengo algunas ideas de lo que pienso debemos hacer para consolidar la democracia dominicana en esta etapa.

Primero identificando dónde están los males y no creo que anden en el aspecto económico-social que es una dimensión de la democracia más complicada, más compleja y que tiene que ver con tres aspectos fundamentales: 1) reducción de la pobreza. Yo asumiría el planteamiento que ha hecho recientemente el Secretario General de las Naciones Unidas (Kofi Annan) en la Declaraciòn del Milenio, de que todos los países reduzcan en un 50% la pobreza extrema, de aquí al 2015. Yo pienso que podríamos pensar en la República Dominicana en un proyecto en el que participemos todos de consenso en el diseño de políticas públicas que permitan reducir la pobreza extrema en un 50% de aquí al 2015.

Lo segudo es un problema de equidad social que consistiría, fundamentalmente, en la creación de oportunidades y redistribución del ingreso. Cómo hacer que no haya un contraste tan grande entre ricos y pobres como existe en la República Dominicana. Nosotros hoy día, en el país, vivimos con un pie en el siglo XXI y con el otro en el siglo XIX. Vivimos un segmento de la población con antenas parabólicas, con posibilidades de viaje permanente, con acceso al computador con Internet y otro que vive todavía con un techo de zinc y un piso de tierra. Entonces, ese contraste es lo que hace que la sociedad dominicana sea tan porosa y tan polarizada en el día de hoy. El tema social, por consiguiente, es un tema fundamental de la democracia.

El acceso a la educación, a la salud, a la seguridad social, a la vivienda, a un empleo seguro y a mejorar la calidad de vida. Esa es la dimensión económica-social. Pero yo quiero concentrarme para hablar de la consolidación de la democracia en lo que tiene que ver con la parte institucional, en loo que tiene que ver con las instituciones propiamente. Voy a empezar con una que siempre nos ha preocupado y que yo creía que estaba resuelto y parece que no, y es el tema de las elecciones.

El tema de las elecciones, porque después de las elecciones del 1994, o sea, en el 1996 no hubo quejas sobre las elecciones. En el 98 tampoco ni el 2000 y ya nosotros llegamos a entender que superamos la etapa de la comisión de irregularidades, o la ocurrencia de fraudes en los procesos electorales en la República Dominicana, y no es así.

Por un lado, de parte de los partidos políticos tiene que haber mayor conciencia cívica, difundir valores verdaderamente democráticos. Una campaña no es una batalla donde nos vamos a despedazar unos contra los otros. Unas elecciones es una fiesta de la democracia donde los ciudadanos van y expresan su voluntad a favor de un candidato que ellos estiman debe dirigir los destinos nacionales por un período de cuatro años y nada más. Pero para nosotros eso tiene una dimensión mayor y lo convertimos en una crisis, en una tragedia. Entonces por parte de todos los partidos políticos tiene que haber mayor conciencia de que las elecciones no es un campo de batalla para auto liquidarnos, sino que es un espacio de participación democrática.

Si nos entendemos así, entonces no habrá motivos como entendemos ha ocurrido ahora en estas elecciones congresionales para hacer uso de los recursos del Estado en la promoción de determinados candidatos. El volver a emplear unos métodos que ya estaban superados como compra de cédulas, compra de delegados, adulteración de actas, falsificación en la digitación. Eso no puede ser, la República Dominicana no puede darse ese lujo. Que a un candidato electo ahora le digan que no es senador de verdad, sino senador de palito y dicen que es de palito porque si sacó en el acta de votación 56 le ponen un palito adelante para que diga 156. Entonces, de verdad, es de palito. Eso no debemos seguirnos dándosnolo en la República Dominicana.

Pienso que es de una importancia vital el que tengamos una Junta Central Electoral que sea confiable para todos, porque los integrantes de la Junta Central Electoral son los ampayars del juego y yo necesito tener un ampaya que cuando tiro un strike cante un strike y cuando tiro una bola, que diga que es bola. Yo no quiero que me canten un strike cuando tiré una bola, yo lo que quiero es que sea justo, pero si tiré un strike que cante strike y si tiré una bola que cante bola. Yo no puedo tener un ampayar que yo creo que está asociado con el otro, con el equipo contrario para hacerme la jugada mala a mí. Tiene que haber confiabilidad en la institución de la Junta Central Electoral. Ahora en la República Dominicana no puede haber confiabilidad plena en la Junta Central Electoral hasta que no resolvamos el mecanismo de selección de los jueces de la Junta Central Electoral.

Observen que no estoy hablando de ninguna persona en particular; me estoy refiriendo al mecanismo institucional de selección de los jueces de la Junta Central Electoral. En la República Dominicana actualmente puede ser legal, pero es ilegítimo y, por consiguiente injusto, ¿y por qué?. Quién selecciona los jueces de la Junta Central Electoral. El Senado de la República. Pero resulta que el Senado de la República está integrado por funcionarios electos que están en el juego democrático de mayoría y minoría. Y resulta que uno de los partidos políticos como ha ocurrido, obtiene el voto mayoritario de la población y tiene representación mayoritaria en el Senado, entonces dispondría del privilegio de decir quiénes son los ampayars del juego, y eso no puede ser.

En el sistema democrático eso no puede ser. Yo creo que con la Junta lo que ha habido es un olvido, porque antes ¿quién escogía los jueces de la Suprema Corte de Justicia y a todos los jueces de la jurisdicción de la República? El Senado. Pero como pudimos darnos cuenta que el Senado está integrado por políticos que pertenecen a partidos, que estos políticos contaminaron el mecanismo de selección de los jueces y que había que buscar un mecanismo que gatantizase la independencia y la imparcialidad de los jueces. Y ahí creamos una institución nueva que se llama el Consejo Nacional de la Magistratura, que es un órgano colegiado, integrado por el Presidente, por el Presidente del Senado y un Senador del partido opuesto; por el Presidente de la Cámara de Diputados y un diputado del partido opuesto, el Presidente de la Suprema Corte y otro juez de la Suprema Corte. Un organismo colegiado, en el cual podemos confiar. No es de nadie en especial y este organismo colegiado entonces selecciona a los jueces de la Suprema Corte de Justicia, quienes a su vez, mediante un mecanismo de sometimiento de concurso, escoge a los jueces de las demás jurisdicciones del país. Bueno, entonces en eso yo puedo confiar, pero yo me pregunto por qué todavía, entonces, los jueces de la Junta Central Electoral siguen siendo seleccionados por el Senado y no son seleccionados por el Consejo Nacional de la Magistraturas, porque son jueces. Ellos dictan sentencias, ellos conocen de recursos, conocen de instancias, son jueces con facultad jurisdiccional, pero los sigue escogiendo el Senado y no el Consejo Nacional de la Magistratura u otro organismo colegiado, en el cual podamos pensar de consenso y que se establezca en la reforma constitucional para darle confianza al sistema electoral de la República Dominicana.

Creo que esa es una reforma importantísima para el futuro de la confianza que se pueda tener en el sistema electoral de la República Dominicana. Otro aspecto que me preocupa y que tiene que ver con cómo funciona la democracia en el país es la Càmara de Cuentas, que supervisa las cuentas públicas, tampoco tiene que ser una terna que someta el Presidente de la República al Senado para que el Senado escoja de los jueces que el Presidente le ha llevado. No debe ser. La Cámara de Cuentas tiene que ser un organismo independiente, que supervisa realmente lo que se hacer con los recursos del pueblo.

Podríamos hablar de la Contraloría General de la República, la cual no debe seguir siendo una dependencia del Poder Ejecutivo, del Presidente. ¿Por qué razón?, porque se convierte en un mecanismo de complacencia para el que está, en un mecanismo de persecución para el que se fue. ¿Por qué razón?, porque los auditores son del gobierno y el gobierno va a hacer su auditoría a su manera. Primero para que las cuentas les den buenas a él, y para que les den malas al que se fue. Pero con relación al que se fue, esa auditoría va dónde quién: donde el Magistrado Procurador General de la República, representante del Ministerio público, que no es más que un dirigente del partido que está en el poder. Entonces, yo no quiero un Ministerio político, yo quiero un Ministerio Público y tiene que haber, por consiguiente, un nuevo estatuto del Magistrado del Ministerio Público en la República Dominicana que lo haga independiente, imparcial y confiable.

Creo que estas son las reformas fundamentales para que la democracia se consolide. Estamos hablando del manejo de los recursos del pueblo: Cámara de Cuentas y Contraloría General de la Repúblicas y estamos hablando de que tiene que haber imparcialidad en los jueces de la Junta Central Electoral e imparcialidad en quienes llevan la responsabilidad de la sociedad en las acusaciones que se someten ante los tribunales. Y esto tiene que ver que a mí parece crucial ahora: la libertad individual en la República Dominicana que proclamo aquí que está en crisis. La libertad individual está en crisis. ¿Y por qué está en crisis? Porque no es posible que de cada cien personas que estén presas, 90 no hayan sido enjuiciadas. Y si de cada cien personas 90 no han sido enjuiciadas quiere decir que el sistema judicial no está funcionando bien. ¿Y por qué no está funcionando bien? Bueno, yo creo que no funciona bien, porque desafortunadamente tenemos una Ley de Libertad Bajo Fianza que parece del medioevo, donde la gente primero se le detiene, se le priva de su libertad y para obtener su libertad bajo fianza resulta una verdadera odisea, porque la ley se lo prohíbe. Y le daré un ejemplo -no los voy a atosigar con cuestiones legales aquí. Pero si una persona cae preso en la República Dominicana por una imputación de carácter criminal, lo llevan al Juez de Instrucción. Si solicita la fianza y el juez se la niega, la puede apelar ante la Cámara de Calificación, pero si se la niegan ahí tiene que esperar el conocimiento del juicio al fondo, para ver si al juez le da la gana y lo pone en libertad. Eso no puede funcionar así. Es un sistema radicalmente injusto, pero además no hay forma de reparar, de indemnizar al ciudadano que ha sido objeto de una privación arbitraria de su libertad. Y lo cuento, porque recientemente un señor de aquí, de New Jersey, que tiene una bodega, fue a la República Dominicana de visita, se comete un error con él y se le priva de su libertad, vinculándose al caso de la muerte del Senador Darío Gómez y lo tienen durante una semana preso y luego se descubre de que no es él, que ha sido una equivocación y lo ponen en libertad.

Bueno y uno se pregunta lo ponen en libertad, pero y el daño moral que le han hecho, y su imagen que ha sido deteriorada, que aparece en todos los periódicos en primera plana como que él fue el asesino. En la República Dominicana no hay ningún mecanismo de compensación o de indemnización frente al ciudadano arbitrariamente apresado. Eso tiene que cambiar, porque cuando cambiemos eso, un funcionario judicial será más cuidadoso a la hora de dictar prisión contra una persona, porque sabe que le puede venir entonces una demanda que le afecte a él, pecuniariamente, en términos personales.

Eso también sucede en la República Dominicana para garantizar una cuestión que es fundamental, como es la libertad individual, sin la cual no puede hablarse de democracia en ningún país. Entonces, yo creo que efectivamente lo que tenemos por delante es cómo se consolida la democracia en la República Dominicana.

Hemos logrado la transición, pero no es una democracia que esté en estos momentos consolidada ni desde la rama Ejecutiva ni de la rama Legislativa ni desde la rama Judicial, ni desde el poder Municipal, donde no tenemos todavía ni siquiera la descentralización de la que tanto hemos hablado.

La agenda democrática en la República Dominicana, por consiguiente, está pendiente. Los dominicanos tenemos que entrar definitivamente al siglo XXI, y entrar al siglo XXI significa asumir nuestra responsabilidad como ciudadanos dominicanos. Nadie va a hacer nada por nosotros, que nosotros no estemos en capacidad de hacer por nosotros mismos. Incluso, después de haber terminado la guerra fría, hasta menos interés hay por parte de otras naciones del mundo por ayudarnos; todo se ve en función de un negocio. Libre comercio para vender mercancías, para vender bienes, para vender servicios es su negocio. Lo que nosotros vayamos a hacer tenenos que hacerlo nosotros mismos, pensarlo por nosotros mismos. Yo creo que lo podemos lograr, aunque observo con preocupación tendencias que no son buenas.

Yo no creo que el Congreso Nacional debe convocarse para una reforma a la Constitución hecha por Asamblea Revisora cuando todos nos pusimos de acuerdo en un momento que la reforma a la Constitución tenía que hacerse mediante una Asamblea Constituyente, donde escogeríamos los representantes del pueblo para hacer esa reforma constitucional, que nos pusimos de acuerdo sobre incluir en esa reforma constitucional el Referéndum y el Plebiscito para consultar al pueblo dominicano respecto de cuestiones trascendentales y no se está considerando eso en estos días. Nos pusimos de acuerdo para establecer la Defensoría del Pueblo, que haya una institución que se llame el Defensor del Pueblo, donde los ciudadanos presenten sus quejas respecto de abuso de la Autoridad Pública, y no se está considerando. Y hoy día se habla de una reforma a la Constitución, sólo para dos cosas: para la reelección y para bajar el porcentaje para ganar las elecciones presidenciales en la primera vuelta. Y esto no es correcto. Podemos hablar de reelección, podemos hablar de todo lo que se quiera, pero fundamentalmente el sujeto más importante de una reforma constitucional es el pueblo dominicano y el pueblo dominicano exige más transparencia, más vitalidad y mayor fortalecimiento de sus instituciones para que se respete la libertad y la integridad de todos los dominicanos.

Ese es el reto del siglo 21 y estoy seguro que juntos lo lograremos.

Muchas gracias.